San Francisco, RD Herald. – Una reunión familiar destinada a rendir homenaje a una persona fallecida terminó en tragedia cuando una embarcación con aproximadamente 20 ocupantes volcó y se hundió cerca de la isla de Alcatraz, en la bahía de San Francisco, California.
El accidente dejó un balance actualizado de dos personas fallecidas y otras dos desaparecidas. La mayoría de los pasajeros fue rescatada gracias a la rápida intervención de pescadores, embarcaciones privadas, la Guardia Costera de Estados Unidos y otras unidades de emergencia.
La embarcación, identificada como Volare, era un crucero recreativo de cabina de unos 49 pies de longitud. El grupo había salido para esparcir las cenizas de María Boisa y se encontraba regresando de la ceremonia cuando ocurrió el naufragio.
Según relatos de sobrevivientes y testigos, una ola golpeó la embarcación y provocó que se inclinara bruscamente antes de volcar. Varias personas fueron lanzadas al agua, mientras otras quedaron temporalmente atrapadas dentro de la cabina.
Rescate en aguas frías y agitadas
Pescadores que se encontraban en la zona observaron la emergencia y se dirigieron inmediatamente hacia la embarcación. Algunos sobrevivientes se aferraban al casco volcado mientras pedían ayuda, en medio de fuertes corrientes y olas de entre cuatro y seis pies.
Los equipos de rescate lograron sacar a 17 personas del agua, aunque una de ellas murió posteriormente. Otra víctima fue localizada sin vida durante las operaciones de recuperación, dejando un saldo de 16 sobrevivientes.
Las autoridades identificaron a los fallecidos como Clifford Boisa y Tondra Madruga, de 58 años. Carol Boisa y Jackie Boisa permanecen desaparecidas y son buscadas mediante una operación de recuperación.
Algunas de las personas rescatadas fueron trasladadas a centros médicos para recibir atención por lesiones y exposición prolongada al agua fría.
Embarcación localizada en el fondo de la bahía
La unidad marítima del Departamento de Policía de San Francisco localizó los restos del Volare mediante imágenes de sonar y un vehículo operado de manera remota.
La embarcación fue encontrada aparentemente intacta a unos 120 pies de profundidad, cerca del lugar donde ocurrió el naufragio. Las autoridades evalúan ahora la posibilidad de recuperar el barco, aunque advirtieron que la profundidad, las corrientes y las condiciones de la bahía hacen compleja la operación.
La Guardia Costera había desplegado once embarcaciones, helicópteros, buzos y otros recursos, cubriendo más de 800 millas cuadradas durante la búsqueda inicial.
Investigan las causas
Las primeras versiones indicaban que se había producido un incendio antes del hundimiento, pero los investigadores señalaron posteriormente que no encontraron pruebas suficientes para confirmar esa hipótesis.
La principal línea de investigación apunta al impacto de una ola y a una posible pérdida repentina de estabilidad. También se examinan la distribución de los pasajeros, el funcionamiento del motor y las condiciones mecánicas de la embarcación.
La Guardia Costera confirmó que el Volare contaba con las certificaciones reglamentarias correspondientes. Su capitán, John Boisa, sobrevivió al accidente y se encuentra colaborando con la investigación.

