Caracas, RD Herald. – Venezuela continúa enfrentando una de las tragedias naturales más graves de su historia reciente, luego del doble terremoto que devastó parte del norte del país, especialmente el estado La Guaira, donde edificios, viviendas, comercios y estructuras públicas quedaron reducidos a escombros.
El balance más reciente difundido por autoridades y agencias internacionales eleva la cifra de fallecidos a más de 2,500 personas, mientras decenas de miles continúan reportadas como no localizadas en listados extraoficiales utilizados por familiares, voluntarios y equipos de rescate.
La emergencia ha desbordado la capacidad de respuesta en varias comunidades. En las zonas más golpeadas, civiles, bomberos, personal médico, estudiantes, voluntarios y brigadas extranjeras han trabajado durante días con palas, herramientas improvisadas, perros de búsqueda y maquinaria pesada para intentar encontrar sobrevivientes.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, defendió la actuación de su Gobierno y aseguró que miles de funcionarios fueron desplegados desde las primeras horas. Sin embargo, testimonios en las zonas de desastre apuntan a que gran parte de los rescates iniciales fueron encabezados por ciudadanos y grupos de voluntarios.
La tragedia también abre una crisis sanitaria y social. Miles de personas permanecen fuera de sus hogares, los hospitales trabajan bajo presión, la ayuda humanitaria avanza lentamente en algunos sectores y organismos internacionales han advertido que la cifra de víctimas podría seguir aumentando.
En medio del dolor, Venezuela enfrenta ahora el reto de rescatar, atender, reconstruir y evitar que la emergencia derive en una crisis humanitaria todavía mayor.

