Teherán, RD Herald. – Estados Unidos completó una séptima noche consecutiva de ataques contra objetivos militares iraníes, mientras Teherán respondió lanzando misiles y drones contra instalaciones estratégicas y bases utilizadas por fuerzas estadounidenses en distintos países del Golfo.
El nuevo intercambio de ataques profundiza una confrontación que amenaza con extenderse por todo el Medio Oriente, afectando a países que hasta ahora habían tratado de mantenerse fuera del enfrentamiento directo entre Washington y Teherán.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó la realización de una nueva ronda de operaciones dirigidas contra infraestructura logística militar, centros de vigilancia, depósitos de armamentos y capacidades marítimas iraníes.
Los ataques fueron ejecutados por orden del presidente Donald Trump como parte de una campaña destinada, según Washington, a reducir la capacidad de Irán para amenazar a las fuerzas estadounidenses y obstaculizar la navegación internacional.
Medios estatales iraníes informaron que los bombardeos estadounidenses dejaron al menos siete civiles muertos en la provincia sureña de Hormozgán. Las cifras y la naturaleza de todos los blancos alcanzados no han podido ser verificadas de manera independiente.
Irán responde contra países aliados de Washington
La Guardia Revolucionaria iraní confirmó el lanzamiento de una nueva oleada de misiles y drones contra objetivos ubicados en Kuwait, Baréin y Jordania, países que mantienen cooperación militar con Estados Unidos.
En Kuwait fueron reportados impactos o daños en las inmediaciones de una planta desalinizadora, una instalación petrolera y varios puntos militares. Los ataques provocaron heridos e interrupciones operativas, aunque las autoridades todavía evalúan el alcance total de los daños.
Teherán también aseguró haber alcanzado instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en Baréin y Jordania. La televisión estatal iraní afirmó que varias aeronaves fueron destruidas, pero esa versión no había sido confirmada por Washington ni por los gobiernos involucrados.
Arabia Saudita activó sus sistemas de alerta ante la detección de posibles proyectiles dirigidos hacia zonas donde existen instalaciones petroleras y presencia militar estadounidense.
Irán sostiene que sus operaciones constituyen una respuesta de “legítima defensa” frente a los bombardeos norteamericanos y advirtió que continuará atacando a los países que permitan utilizar su territorio para lanzar ofensivas contra la República Islámica.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro de la crisis
La escalada mantiene bajo máxima tensión el estrecho de Ormuz, paso marítimo estratégico por donde transita una parte considerable del petróleo y del gas natural licuado que consume el mundo.
Estados Unidos ha establecido medidas de bloqueo contra puertos, terminales petroleras y costas iraníes, mientras Teherán insiste en que toda embarcación que atraviese determinadas zonas deberá contar con su autorización.
La creciente presencia de buques militares, drones y sistemas de defensa en el Golfo aumenta el riesgo de ataques contra embarcaciones comerciales o de una confrontación accidental que provoque una interrupción más amplia del tránsito marítimo.
Los mercados internacionales reaccionaron con nuevas subidas en los precios del petróleo ante el temor de que el conflicto afecte las exportaciones energéticas de la región. Una interrupción prolongada en Ormuz podría encarecer los combustibles, el transporte y los alimentos en numerosos países.
Se aleja una solución diplomática
La nueva ofensiva representa otro golpe a los esfuerzos diplomáticos impulsados por Catar, Omán y Pakistán para conseguir un cese de hostilidades.
Aunque Washington ha señalado que permanece abierto a una negociación, sostiene que cualquier acuerdo deberá limitar las capacidades militares iraníes y garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz.
Irán, por su parte, asegura que no negociará bajo bombardeos ni aceptará condiciones que considere una renuncia a su soberanía.

