¿Por qué Leonel Fernández Podría Declinar el Debate de Candidatos Presidenciales?

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Santo Domingo, RDHerald.- En el tablero político dominicano, el debate electoral de ANJE se posa como una pieza clave en el juego democrático, mas en esta ocasión, cuando por primera vez quien ostenta la figura Presidencial, el Presidente Luis Abinader, ha aceptado asistir y debatir frente a los opositores candidatos Abel Martinez y Leonel Fernandez. Es un momento donde los candidatos tienen la oportunidad de presentar sus propuestas frente a frente y ser evaluados por un público atento. Sin embargo, por su accionar a lo largo de sus mandatos presidenciales, aunque aceptó la invitación, vemos con mucho escepticismo que el ex presidente Leonel Fernández al final asista al debate tan esperado.

El expresidente Fernández, una figura prominente en la escena política de la República Dominicana, ha mostrado una tendencia a esquivar estos enfrentamientos dialécticos, incluso durante sus mandatos. Es innegable su ausencia en momentos críticos del país, la sed de información de Estado era abundante, su notable caída en las garras del “esqueísmo” ha generado críticas y ha construido una percepción de él como alguien que esquiva la rendición de cuentas directa y mantiene una distancia con el escrutinio público.

Con la Oposición y la Prensa, Una Relación Evasiva

Recordemos que, si bien siendo el mandatario nunca aceptó las invitaciones al debate, tampoco ha mostrado una apertura con la prensa a menos que los términos sean claramente establecidos de antemano. Esto, para muchos, resuena con un aire de arrogancia y un sentido de superioridad que desanima la transparencia esperada de un líder.

La Presión de Apariencia y Expectativa

Ahora, al enfrentar la invitación de ANJE, comprenderíamos si predomina el escepticismo. No obstante, en el sutil baile de la política, apariciones como estas son cruciales, especialmente cuando hay tanto en juego. Fernández, consciente de la necesidad de mantener y cultivar la confianza entre sus seguidores, ha aceptado el llamado a debatir.

Pero, ¿podría esta aceptación ser solo una cortina de humo, un gesto para preservar la imagen ante una base de seguidores que no se conformará con menos? Las especulaciones apuntan a que así podría ser. El aparentar estar dispuesto al ejercicio democrático es vital ahora, pero la historia personal de Fernández señala a que podría surgir un cambio de ruta inminente que lo aleje de este compromiso.

Esperando el Girar de la Ruleta Política

Las próximas semanas serán cruciales. A medida que se acerque la fecha clave, no sería sorprendente que asistamos a un desfile de incidencias y declaraciones posiblemente orquestadas por aquellas fuerzas leales a Fernández, con la intención de crear un clima que justifique su no participación. Sea cual sea el desenlace, resultará fundamental para definir el carácter de su liderazgo y el curso de su campaña.

La atmósfera política está cargada, los ojos de los ciudadanos y observadores internacionales están puestos en el gran debate que por primera vez se visualiza como una demostración de madurez política en el país. ¿Prevalecerá en Leonel, la tradición de evitar el escenario de confrontación directa o estará marcando un nuevo precedente en su carrera política? El tiempo es juez y aliado en este escenario y el pueblo dominicano permanece a la espera de respuestas claras en ese escenario.

De la Experiencia y la Confianza, Un Camino a Seguir

Entender el trayecto político de Leonel Fernández es reconocer un camino de experiencia y astucia. Pero la confianza de la población no se cimienta solamente con estrategias políticas; se construye con transparencia, diálogo y la valentía de pararse frente al pueblo, como lo ha venido haciendo el Presidente Abinader, incluso en los momentos de mayor presión y crítica.

El deseo de autenticidad y responsabilidad en los líderes es innegable. Nos mantenemos atentos, vigilantes y, sobre todo, esperanzados en que la democracia Dominicana será fortalecida a través de discursos y debates constructivos que pongan en primer plano el bienestar y las necesidades de nuestro pueblo.

Las especulaciones seguirán fluyendo, pero de una cosa podemos estar seguros: el respeto y la credibilidad se forjan en la acción. Aunque aún queden incógnitas, la certeza radica en la expectativa de un liderazgo que sepa asumir con coraje los retos y los escrutinios que la política y el servicio al país demandan.

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