
Washington, RD Herald. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el viernes 16 de octubre una orden ejecutiva que deja en suspenso la aplicación de un nuevo paquete de sanciones contra la economía rusa, en una decisión que modifica el rumbo de una legislación aprobada con respaldo de ambos partidos en el Congreso.
La medida se conoció apenas dos días antes del plazo previsto para poner en marcha las disposiciones. El Gobierno argumentó que el aplazamiento responde al interés nacional, aunque al anunciarlo no ofreció una explicación pública detallada de las razones que justifican la suspensión.
La legislación, impulsada originalmente por el fallecido senador Lindsey Graham y el senador Richard Blumenthal, buscaba reducir los recursos financieros disponibles para sostener la guerra de Rusia contra Ucrania. Incluía sanciones contra funcionarios, bancos y embarcaciones utilizadas para transportar petróleo ruso, además de la posibilidad de aplicar aranceles elevados a determinados compradores de hidrocarburos rusos.
Un giro después del acuerdo sobre diésel
La decisión llega una semana después de que Trump anunciara un acuerdo para recibir combustible diésel procedente de Rusia. El mandatario ha defendido la necesidad de aliviar las presiones sobre los precios de la energía, en un contexto internacional marcado por conflictos y dificultades en el abastecimiento.
Sin embargo, la combinación del acuerdo comercial y la suspensión de las sanciones ha provocado cuestionamientos entre legisladores que consideran necesario mantener la presión económica sobre el Kremlin.
El senador Blumenthal criticó públicamente la medida, mientras otros congresistas plantearon la necesidad de revisar los mecanismos legales que permiten al Ejecutivo aplazar su aplicación.
¿Qué significa para Ucrania?
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha solicitado a sus aliados mantener la presión internacional sobre Rusia. La decisión estadounidense llega cuando Ucrania denuncia nuevos ataques contra instalaciones energéticas y enfrenta dificultades para sostener su defensa.
La orden no elimina todas las sanciones estadounidenses existentes contra Rusia. Su alcance se refiere al nuevo paquete legislativo cuya aplicación fue aplazada.
Tampoco constituye, por sí sola, un acuerdo de paz ni significa que Washington haya abandonado formalmente a Ucrania. Pero introduce una nueva incertidumbre sobre la estrategia de presión económica que Estados Unidos utilizará en los próximos meses.
La atención se concentra ahora en las explicaciones que pueda ofrecer la Casa Blanca y en la respuesta del Congreso.


