Santo Domingo, RD Herald. – Seis hombres murieron en apenas cuatro días durante operaciones realizadas por agentes de la Policía Nacional de la República Dominicana en Azua, Dajabón y Santo Domingo Este, elevando a 165 las personas muertas a manos de agentes policiales durante 2026, según el recuento publicado por Diario Libre.
La cifra equivale a un promedio próximo a cinco muertes por semana.
Tres de los fallecidos estaban vinculados, según la versión policial, a un grupo de cinco hombres que habría intentado asaltar el viernes una empresa de envío de remesas situada en el kilómetro 11 de Sabana Yegua, Azua.
La Policía informó que los tres murieron durante intervenciones de la Dirección Central de Investigación y agentes preventivos que les daban seguimiento.
Durante las operaciones fueron ocupados un fusil, tres pistolas, chalecos antibalas, pasamontañas, teléfonos celulares, cargadores y municiones, entre otras evidencias.
Otro caso ocurrió en Dajabón.
Dargenis de Jesús, quien era buscado después de escapar de la cárcel de Najayo mientras cumplía una medida de coerción relacionada con el presunto secuestro de una pareja, murió durante lo que la institución describió como un enfrentamiento con agentes del Dicrim.
En Santo Domingo Este murieron otros dos hombres después de presuntamente enfrentar una patrulla policial.
Los seis casos vuelven a colocar sobre la mesa una discusión que lleva años acompañando las operaciones policiales dominicanas.
Las autoridades sostienen habitualmente que los agentes responden cuando son atacados por sospechosos armados.
Organizaciones de derechos humanos, familiares y sectores sociales han reclamado repetidamente investigaciones independientes para determinar las circunstancias de cada muerte.
El dato acumulado resulta significativo.
Mayo registró 35 fallecidos; abril, 25; junio, 24; marzo, 21; enero, 19; febrero, 17 y julio, ocho, de acuerdo con el recuento periodístico.
La nueva dirección policial encabezada por Ernesto Rafael Rodríguez García asumió el pasado 17 de agosto.
Los recientes acontecimientos convierten la actuación de los agentes sobre el terreno en uno de los primeros desafíos sensibles de su gestión.
Combatir la delincuencia es una obligación del Estado. Garantizar que cada uso letal de la fuerza pueda ser explicado, documentado e investigado también lo es.


