Washington, RD Herald. – El ciudadano estadounidense y exmiembro del Cuerpo de Marines Robert Gilman regresó a Estados Unidos después de permanecer más de cuatro años detenido en Rusia, cerrando por ahora un caso que había aumentado la tensión entre Washington y Moscú y generado alarma por el grave deterioro de su salud.
Gilman, de 32 años, fue liberado el martes 11 de agosto después de que el presidente ruso Vladimir Putin le concediera un indulto por razones humanitarias. El presidente Donald Trump afirmó que había tratado personalmente el caso con Putin y destacó que la liberación se produjo sin intercambio de prisioneros ni contraprestación estadounidense, algo poco habitual en este tipo de negociaciones con Moscú.
El Departamento de Estado confirmó oficialmente su liberación y señaló que, tras más de cuatro años de detención, Gilman regresaba para reunirse con su familia.
DETENIDO EN RUSIA DESDE 2022
Gilman había sido arrestado en enero de 2022 en la ciudad rusa de Vorónezh, inicialmente acusado de agredir a un agente policial.
Posteriormente recibió una condena de cuatro años y medio, aunque durante su encarcelamiento enfrentó nuevas acusaciones relacionadas con supuestas agresiones contra funcionarios penitenciarios y su período de prisión terminó extendiéndose considerablemente. Su familia rechazó reiteradamente varias de esas acusaciones y denunció malos tratos durante su permanencia bajo custodia rusa.
El caso había adquirido mayor urgencia durante las últimas semanas debido a informes alarmantes sobre su condición física y mental.
Reuters informó el 6 de agosto que Gilman se encontraba en un estado descrito por sus allegados y organizaciones defensoras como similar a un estupor disociativo, permanecía sin responder y había necesitado alimentación mediante sonda. Había sido trasladado desde un hospital penitenciario hacia una instalación psiquiátrica civil en Vorónezh.
TRUMP HABLÓ CON PUTIN
La liberación adquirió inmediatamente dimensión diplomática porque Trump atribuyó directamente el resultado a conversaciones sostenidas con el mandatario ruso.
Según la versión estadounidense, Putin aceptó liberar a Gilman por motivos humanitarios y no exigió que Washington entregara a ningún ciudadano ruso a cambio.
Esto diferencia el caso de otros acuerdos recientes entre Washington y Moscú que sí han implicado intercambios de detenidos.
Gilman salió de Rusia acompañado por funcionarios estadounidenses y por su madre, que se encontraba en el país intentando visitarlo debido a la preocupación existente por su salud.
Tras pisar nuevamente territorio estadounidense, comenzó el proceso para recibir evaluación y tratamiento médico y psicológico especializado.
UN GESTO DE MOSCÚ EN MEDIO DE UNA RELACIÓN MUY DIFÍCIL
La decisión rusa resulta especialmente significativa por producirse en momentos en que las relaciones entre Washington y Moscú continúan condicionadas por la guerra en Ucrania y otros importantes desacuerdos internacionales.
La liberación unilateral de un estadounidense sin intercambio puede ser interpretada como un gesto diplomático de Moscú hacia la administración Trump, aunque ninguna de las partes ha anunciado que el caso implique por sí mismo un cambio amplio en las relaciones bilaterales.
Washington mantiene además su presión para conseguir la liberación de otros ciudadanos estadounidenses encarcelados en Rusia.
El secretario de Estado Marco Rubio celebró el regreso de Gilman, pero reiteró que Estados Unidos continuará trabajando por otros estadounidenses que considera injustamente detenidos.
DE UNA PRISIÓN RUSA A CASA
La imagen final representa un cambio dramático respecto a las noticias conocidas apenas días antes.
Gilman pasó de encontrarse gravemente enfermo bajo custodia rusa, con su familia advirtiendo que podía estar cerca de morir, a viajar nuevamente hacia Estados Unidos acompañado de su madre.
Su regreso no elimina las preguntas sobre qué ocurrió durante sus cuatro años de encarcelamiento, particularmente las denuncias de malos tratos formuladas por familiares y organizaciones que trabajaron por su liberación. Rusia ha sostenido que fue procesado por delitos cometidos en su territorio.
Pero para su familia, el acontecimiento fundamental ya ocurrió:
Robert Gilman está nuevamente en Estados Unidos.
Después de cuatro años detrás de las rejas y de una crisis médica que llegó a hacer temer por su vida, el exmarine comienza ahora una etapa completamente diferente: recuperarse de las secuelas físicas y psicológicas de su prolongada detención en Rusia.

