Santo Domingo, RD Herald. – Cuando Roberto Fulcar asumió el Ministerio de Educación en agosto de 2020 no recibió un sistema funcionando en condiciones normales. Recibió las escuelas cerradas por una pandemia, millones de estudiantes fuera de las aulas y uno de los desafíos educativos más complejos que haya enfrentado República Dominicana en tiempos modernos.
Dos años después, cuando dejó el cargo en agosto de 2022, todavía no se conocían públicamente los resultados que terminarían proporcionando uno de los datos más importantes para evaluar aquel período.
La prueba PISA 2022, aplicada en mayo de ese año, cuando Fulcar aún era ministro, terminó colocando a República Dominicana en su mejor desempeño histórico desde que comenzó a participar en esa evaluación internacional.
Los resultados oficiales de la OCDE fueron: 339 puntos en Matemáticas, 351 en Lectura y 360 en Ciencias. El promedio global calculado por las autoridades dominicanas fue de 350 puntos, frente a 339 en 2015 y 334 en 2018.
Es decir, el país no solamente recuperó el terreno perdido en 2018: alcanzó 11 puntos más que en 2015 y 16 más que en 2018.
Y existe un elemento que hace particularmente relevante el resultado: se produjo después de la mayor interrupción educativa mundial en generaciones.
Fulcar recibió Educación cuando las escuelas estaban cerradas
El contexto resulta indispensable para evaluar su administración.
Fulcar asumió el MINERD el 16 de agosto de 2020, cuando el COVID-19 mantenía trastornado al mundo. Las escuelas dominicanas no podían funcionar normalmente y existía incertidumbre sobre cuándo sería seguro regresar a las aulas.
La propia Presidencia recordó posteriormente que el cierre de los centros educativos había afectado al 94 % de la población estudiantil mundial y que más de 1,600 millones de estudiantes habían interrumpido su educación presencial.
El nuevo ministro tenía entonces que resolver dos problemas simultáneos: proteger la salud de estudiantes y maestros y evitar que el año escolar se perdiera.
La respuesta fue construir aceleradamente un sistema de educación a distancia bajo el principio de que “La educación no se detiene”.
El año escolar 2020-2021 comenzó con más de 2.8 millones de estudiantes bajo una modalidad a distancia que combinó televisión, radio, internet, cuadernillos y dispositivos tecnológicos.
Aquello estuvo lejos de ser sencillo.
Había hogares sin internet, familias sin computadoras, profesores que nunca habían impartido una clase virtual y grandes diferencias tecnológicas entre comunidades urbanas y rurales.
En esas circunstancias, mantener conectado al sistema a millones de alumnos era en sí mismo un desafío extraordinario.
El fantasma de una generación perdida
Al comenzar la pandemia existía otro temor: la deserción masiva.
Organismos internacionales advertían que el cierre prolongado de las escuelas podía producir enormes pérdidas de aprendizaje, especialmente entre los estudiantes de menores ingresos.
Sin embargo, las cifras presentadas al concluir la gestión de Fulcar mostraron que 91.7 % de los estudiantes del nivel primario permanecía dentro del sistema en el año escolar 2021-2022, mientras en secundaria la cifra reportada era 82.3 %.
La estrategia incluyó además una gigantesca operación tecnológica.
En su rendición de cuentas, el MINERD reportó aproximadamente 1.9 millones de estudiantes dotados de equipos tecnológicos, distribución de millones de libros, capacitación docente y producción de contenidos educativos para televisión, radio y plataformas digitales.
El modelo tuvo problemas y recibió críticas, particularmente por dificultades de conectividad y por la efectividad real del aprendizaje remoto.
Pero había que intentar mantener funcionando un sistema educativo nacional cuando reunir físicamente a estudiantes y profesores representaba un riesgo sanitario.
Y entonces llegó PISA
PISA tiene una característica que convierte sus resultados en un indicador especialmente interesante para analizar aquel período.
No es una prueba preparada por el Gobierno dominicano.
Es el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y evalúa a jóvenes de 15 años en Matemáticas, Lectura y Ciencias.
La edición correspondiente a 2022 debía celebrarse originalmente en 2021, pero fue aplazada debido precisamente a la pandemia.
En República Dominicana participaron 6,868 estudiantes pertenecientes a 254 centros educativos, entre ellos 208 escuelas públicas y 46 colegios privados.
La OCDE confirmó que los datos dominicanos cumplieron sus estándares de calidad y podían utilizarse para el informe internacional.
Los números dejaron pocas dudas sobre la dirección del movimiento.
| Evaluación | Matemáticas | Lectura | Ciencias |
|---|---|---|---|
| PISA 2015 | 328 | 358 | 332 |
| PISA 2018 | 325 | 342 | 336 |
| PISA 2022 | 339 | 351 | 360 |
La mejoría frente a 2018 fue de aproximadamente 14 puntos en Matemáticas, 10 en Lectura y 25 en Ciencias.
El avance en Ciencias fue particularmente notable: de 336 a 360.
Y el dato adquiere mayor dimensión porque la OCDE confirmó que el desempeño promedio dominicano aumentó respecto de 2018 en las tres materias evaluadas, precisamente durante un ciclo internacional caracterizado por el impacto educativo del COVID-19.
Una prueba realizada cuando Fulcar todavía era ministro
Hay una precisión cronológica importante.
Los resultados fueron publicados en diciembre de 2023, cuando Fulcar llevaba más de un año fuera del MINERD.
Pero la prueba fue aplicada en mayo de 2022.
Fulcar permaneció como ministro hasta agosto de ese año, cuando el presidente Luis Abinader designó a Ángel Hernández mediante el Decreto 414-22.
Por tanto, aunque ningún resultado educativo nacional serio puede atribuirse exclusivamente a una sola persona —intervienen maestros, estudiantes, familias, administraciones anteriores y políticas acumuladas durante años—, PISA 2022 sí evaluó estudiantes bajo las condiciones educativas existentes durante los dos años en que Fulcar dirigió el ministerio.
El propio presidente Abinader posteriormente vinculó esos resultados con las políticas educativas desarrolladas durante los primeros años de su gobierno y destacó que República Dominicana estuvo entre los pocos participantes que mejoraron.
No solamente PISA: las Pruebas Nacionales ya habían enviado una señal
Antes de abandonar el ministerio habían aparecido otros indicadores positivos.
En la rendición de cuentas correspondiente a sus dos años de gestión, el MINERD informó que 81 % de los estudiantes resultó promovido en la primera convocatoria de las Pruebas Nacionales, frente a menos de 80 % en 2019, menos de 72 % en 2018 y menos de 74 % en 2017.
La asistencia alcanzó 98 %, frente a 91.5 % en 2019.
Aquellos datos no tenían todavía el peso comparativo internacional de PISA, pero constituían una primera señal de recuperación.
Dos años no exentos de controversias
Una valoración seria de la administración Fulcar tampoco debe ocultar los cuestionamientos que recibió.
Su gestión enfrentó fuertes críticas por algunos procesos de compras y contrataciones desarrollados durante la emergencia.
Particularmente controvertida fue la adquisición de dispositivos tecnológicos necesarios para ejecutar la educación a distancia.
La Dirección General de Contrataciones Públicas ordenó posteriormente modificaciones y anulaciones en parte del procedimiento correspondiente a cientos de miles de equipos, después de reclamaciones formuladas por empresas participantes.
También fueron sometidos a revisión procesos relacionados con libros digitales, mantenimiento de planteles, mobiliario y otras contrataciones.
Además, poco antes de su salida se cuestionó el nombramiento de 121 docentes en posiciones de subdirectores distritales que habían sido eliminadas del manual operativo, incluyendo a una hermana del entonces ministro.
Son episodios que forman parte del expediente público de aquella administración y que no deben borrarse al valorar sus resultados pedagógicos.
Precisamente ahí está la diferencia entre hacer propaganda y hacer balance histórico: reconocer los logros no exige esconder los cuestionamientos.
Pero también hay que medir la gestión por sus resultados
Fulcar estuvo solamente dos años al frente del Ministerio.
Durante buena parte del primero ni siquiera pudo administrar un sistema educativo convencional porque las escuelas estaban cerradas o funcionaban bajo restricciones extraordinarias.
Su administración tuvo que improvisar una infraestructura nacional de educación remota, distribuir dispositivos, producir contenidos, recurrir a radio y televisión, capacitar docentes para modalidades que muchos nunca habían utilizado y posteriormente organizar el retorno gradual a la presencialidad.
Al entregar el ministerio, su administración reportó además 5,288 planteles reparados, cerca de dos millones de dispositivos tecnológicos distribuidos, programas de alfabetización temprana, pensamiento lógico, inglés como segunda lengua y transformación de liceos en politécnicos, entre otras iniciativas.
La vicepresidenta Raquel Peña reconoció durante el traspaso de mando que Fulcar había tenido que dirigir Educación durante un período excepcionalmente difícil y agradeció públicamente el trabajo desarrollado durante aquellos dos años.
¿Qué habría ocurrido si Fulcar hubiese continuado? “PISA 2025: tres años después, el avance de 2022 no se desplomó”.
Aquí es necesario separar el hecho comprobable de la interpretación.
No puede afirmarse como hecho que, si Roberto Fulcar hubiera permanecido cuatro años en Educación, República Dominicana tendría hoy determinados resultados. La historia contrafactual no puede demostrarse.
Pero sí existen elementos objetivos para sostener que su salida interrumpió una gestión que comenzaba a mostrar indicadores positivos.
Cuando dejó el ministerio todavía no se conocían los resultados de PISA 2022.
Cuando finalmente fueron publicados, revelaron que el país había mejorado frente a 2018 en Matemáticas, Lectura y Ciencias y había alcanzado su mejor desempeño general desde que participa en el programa.
Eso permite plantear legítimamente una pregunta:
¿Qué habría sucedido si el modelo iniciado en medio de la pandemia hubiese tenido otros dos años para consolidarse?
Nunca podremos conocer con certeza la respuesta.
Pero resulta razonable argumentar que la continuidad de programas de alfabetización, digitalización, formación docente, transformación de liceos en politécnicos, inglés como segunda lengua y recuperación de aprendizajes habría dado a esa política educativa más tiempo para madurar y ser evaluada.
Y esa quizás sea una de las paradojas de la gestión de Roberto Fulcar.
Le correspondió administrar Educación cuando prácticamente no había escuelas abiertas; permaneció solamente dos años; salió antes de conocerse la evaluación internacional realizada durante su mandato y, más de un año después de su salida, PISA reveló que aquellos estudiantes habían conseguido el mejor resultado histórico de República Dominicana en esa prueba.
Eso no convierte su administración en perfecta ni elimina sus controversias.
Pero tampoco permite ignorar un dato medible:
en medio de la mayor crisis educativa mundial de nuestra generación, República Dominicana no retrocedió en PISA. Avanzó.
Y cuando se escriba con suficiente distancia la historia de la educación dominicana durante la pandemia, ese resultado necesariamente tendrá que formar parte del balance de los dos años de Roberto Fulcar al frente del Ministerio de Educación.
Hay un elemento que hoy permite observar la gestión de Roberto Fulcar desde una perspectiva que no existía cuando abandonó el Ministerio de Educación en agosto de 2022: los resultados de PISA 2025.
La OCDE publicó el pasado 8 de septiembre los resultados correspondientes a República Dominicana y confirmó que los estudiantes obtuvieron 339 puntos en Matemáticas, 346 en Lectura y 361 en Ciencias. La organización concluyó expresamente que el desempeño dominicano en 2025 fue aproximadamente igual al registrado en 2022 en las tres materias, es decir, que las variaciones no fueron estadísticamente significativas.
La comparación resulta particularmente interesante:
| Área | 2015 | 2018 | 2022 | 2025 |
|---|---|---|---|---|
| Matemáticas | 328 | 325 | 339 | 339 |
| Lectura | 358 | 342 | 351 | 346 |
| Ciencias | 332 | 336 | 360 | 361 |
En otras palabras, Matemáticas mantuvo exactamente los 339 puntos alcanzados en 2022; Ciencias pasó de 360 a 361, mientras Lectura bajó de 351 a 346, una variación que la OCDE considera estadísticamente no significativa.
Pero hay un dato todavía más importante para el análisis histórico.
La propia OCDE establece que en Matemáticas y Ciencias, República Dominicana mantuvo en 2025 resultados superiores a los registrados tanto en 2015 como en 2018. En Lectura, el organismo señala que, después de la caída ocurrida entre 2015 y 2018, los resultados se han mantenido relativamente estables.
El contexto internacional hace más interesante el resultado
PISA 2025 llegó además en un momento difícil para la educación mundial. La OCDE informó que los promedios de Matemáticas y Lectura entre sus países miembros descendieron hasta sus niveles más bajos registrados por PISA. Entre 2015 y 2025, el promedio de Lectura de la OCDE cayó 28 puntos y el de Matemáticas 22 puntos.
Mientras ese deterioro internacional ocurría, República Dominicana logró conservar esencialmente los niveles que había alcanzado en 2022.
Eso no significa que el sistema educativo dominicano haya resuelto sus problemas. El país continúa considerablemente por debajo del promedio de la OCDE: en 2025 ese promedio fue de 463 puntos en Matemáticas, 461 en Lectura y 482 en Ciencias, frente a 339, 346 y 361 de República Dominicana, respectivamente.
Pero una evaluación equilibrada tampoco puede ignorar la trayectoria.
Lo que PISA 2025 agrega al legado de Fulcar
PISA 2025 no puede atribuirse a Roberto Fulcar, porque para entonces llevaba tres años fuera del Ministerio de Educación. Afirmarlo sería incorrecto.
Sin embargo, PISA 2025 sí permite mirar retrospectivamente lo ocurrido en 2022.
Fulcar asumió Educación en agosto de 2020, con las escuelas cerradas por el COVID-19. Durante apenas dos años tuvo que organizar educación a distancia para millones de estudiantes, distribuir dispositivos tecnológicos, utilizar televisión, radio e internet como herramientas docentes, capacitar profesores para una modalidad inédita y posteriormente organizar el retorno progresivo a las aulas.
PISA 2022 fue aplicada en mayo de 2022, cuando Roberto Fulcar todavía era ministro.
Y aquella evaluación produjo el mejor desempeño general obtenido hasta entonces por República Dominicana desde su incorporación a PISA.
Tres años después, PISA 2025 ofrece un elemento adicional: aquellos avances no fueron seguidos por un derrumbe de los resultados.
Matemáticas permaneció en 339. Ciencias incluso pasó de 360 a 361. Lectura retrocedió cinco puntos, pero la OCDE determinó que la diferencia respecto de 2022 no era estadísticamente significativa.
¿Qué habría pasado si Fulcar hubiese continuado?
Esa pregunta adquiere ahora todavía mayor interés.
No existe manera científicamente válida de afirmar cuáles serían hoy los resultados educativos si Roberto Fulcar hubiese permanecido cuatro años al frente del MINERD.
Pero sí puede formularse una conclusión política y administrativa razonable: Fulcar salió del Ministerio cuando varias de las políticas implementadas durante la pandemia apenas comenzaban a entrar en una etapa de consolidación y antes de conocerse los resultados de PISA 2022 que terminarían mostrando una mejoría importante.
Si hubiera permanecido, habría contado con dos años adicionales —esta vez sin las condiciones extremas que marcaron buena parte de sus primeros dos años— para profundizar la recuperación de aprendizajes, alfabetización, digitalización, formación docente, transformación de liceos en politécnicos y demás programas iniciados durante su administración.
Por eso puede sostenerse, como interpretación y no como hecho demostrable, que de haber existido continuidad administrativa, la historia educativa posterior pudo haber sido diferente.
Lo comprobable es otra cosa: Fulcar recibió un sistema educativo golpeado por una crisis sanitaria sin precedentes, dirigió el MINERD durante apenas dos años y la evaluación internacional realizada mientras todavía ocupaba el cargo mostró posteriormente una recuperación significativa.
Y ahora sabemos algo más.
PISA 2025 demuestra que, tres años después, República Dominicana conservó estadísticamente los niveles alcanzados en 2022.
Eso hace que el balance de aquellos dos años merezca ser revisado con la perspectiva que solamente proporciona el tiempo.
Roberto Fulcar tuvo errores, enfrentó controversias y dejó asuntos pendientes, como ocurre en cualquier administración de una institución del tamaño del Ministerio de Educación.
Pero también enfrentó una pandemia, evitó la paralización total del sistema educativo, condujo el regreso a las aulas y dejó detrás una evaluación PISA que marcó un salto respecto de 2018.
Y PISA 2025 acaba de aportar un dato que no existía cuando Fulcar salió del MINERD: aquel avance resistió el paso del tiempo.
Mano, yo sí modificaría el artículo completo con este bloque, porque ahora el argumento es más fuerte: ya no estamos hablando solamente de lo que Fulcar hizo en dos años, sino de que la OCDE acaba de confirmar en septiembre de 2026 que los niveles alcanzados en PISA 2022 se mantuvieron estadísticamente en 2025. Esa es una pieza importante de la historia.


