Lima, RD Herald. – Perú avanza hacia una nueva etapa política con Keiko Fujimori como presidenta electa, luego de imponerse en una de las elecciones más cerradas de la historia reciente del país.
El conteo final de la autoridad electoral dio a Fujimori una ventaja mínima frente al candidato de izquierda Roberto Sánchez, quien ha rechazado reconocer los resultados y mantiene denuncias de fraude sin presentar pruebas concluyentes.
La situación mantiene al país bajo tensión política. Mientras los seguidores de Fujimori celebran lo que consideran un mandato para recuperar el orden, combatir la delincuencia y estabilizar la economía, los simpatizantes de Sánchez insisten en que hubo irregularidades y han llamado a movilizaciones para “defender el voto”.
En el plano económico, la agencia Moody’s anticipa que el gobierno de Fujimori podría fortalecer la confianza de los inversionistas y mantener la continuidad de políticas económicas, especialmente en sectores como minería, infraestructura y estabilidad fiscal.
Sin embargo, los especialistas advierten que el principal reto no será solo económico, sino político. Fujimori deberá gobernar un país profundamente polarizado, con un Congreso fragmentado, una oposición activa y una ciudadanía cansada de años de crisis institucional.
La presidenta electa asumirá el poder el 28 de julio con la promesa de unir a un país “partido en dos”, pero llega al cargo con un margen estrecho, fuertes resistencias y la responsabilidad de demostrar que puede gobernar más allá de su base electoral.

