Tegucigalpa, Honduras. Al menos 25 personas murieron, incluidos seis policías, durante una serie de ataques armados registrados en Honduras, en una jornada descrita como una de las más violentas de los últimos años.
Los hechos ocurrieron pese a los esfuerzos del Gobierno hondureño por contener la criminalidad organizada, las pandillas y la violencia ligada al narcotráfico. Según Al Jazeera, los ataques reflejan la persistente capacidad de los grupos armados para ejecutar acciones coordinadas y desafiar a las fuerzas de seguridad.
Honduras ha enfrentado durante años altos niveles de violencia vinculada a pandillas, crimen organizado y disputas territoriales. Aunque el país ha impulsado medidas de seguridad y estados de excepción, los recientes ataques vuelven a colocar en duda la efectividad de esas políticas.
La matanza genera presión sobre las autoridades para reforzar la seguridad pública, proteger a los agentes policiales y responder a comunidades que viven bajo amenaza constante de grupos criminales.

