ESPECIAL RD HERALD | CAPÍTULO 1 | DE HIGÜEY A LAS TRINCHERAS DE RUSIA: EL DOMINICANO QUE PUSO ROSTRO AL CRECIENTE EJÉRCITO DE LATINOS EN UCRANIA

Juan Carlos Ávila Espaillat salió de República Dominicana y semanas después apareció uniformado y armado en las filas rusas. Su caso abre una ventana a un fenómeno mucho mayor: latinoamericanos que viajan miles de kilómetros para combatir en una guerra que necesita hombres, mientras salarios difíciles de igualar en sus países, redes sociales, reclutadores y, en algunos casos, ofertas engañosas alimentan un mercado creciente de combatientes extranjeros.

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Higüey, RD Herald. – Hasta hace pocas semanas, Juan Carlos Ávila Espaillat era para su familia un joven dominicano de 28 años que había trabajado en seguridad y en hoteles de Bávaro y que preparaba un viaje a Rusia que, según entendieron sus parientes, estaba relacionado con una oportunidad de trabajo.

Hoy aparece vestido de militar, con un fusil en las manos, hablando frente a una cámara desde el escenario de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Y no solamente aparece.

Cuenta la guerra.

Ávila se graba, conversa con otros combatientes, muestra armas y relata operaciones militares en videos que posteriormente terminan circulando por Instagram, TikTok y otras plataformas. Su historia se ha hecho viral en República Dominicana precisamente porque convierte un conflicto que parecía lejano en algo inesperadamente cercano: un dominicano está allí.

Un documento atribuido al Ministerio de Defensa de la Federación Rusa señala que Ávila superó un proceso de selección para prestar servicio militar bajo contrato en las Fuerzas Armadas rusas. El documento está fechado 16 de agosto de 2026.

Pero detrás del caso de Juan Carlos hay una historia mucho mayor.

Es la historia de miles de latinoamericanos que han terminado peleando en los dos lados de la guerra de Ucrania.


DE BÁVARO A RUSIA

La historia que conocía inicialmente su familia era completamente diferente.

Según familiares entrevistados en Higüey, Juan Carlos les había contado que había conocido a una mujer rusa mientras trabajaba en Bávaro y que ella podía ayudarlo a conseguir empleo en Rusia.

Su tía, Massiel Ávila Cedeño, relató que incluso recibió el 5 de agosto una fotografía del pasaporte de Juan Carlos mostrando el visado.

La familia situó su salida de República Dominicana alrededor del 10 u 11 de agosto.

Poco después todo comenzó a cambiar.

Su hermano, Óscar Fabián Ávila Espaillat, recibió una fotografía en la que Juan Carlos aparecía vestido con lo que parecía ser un uniforme. Inicialmente, según contó, su hermano le dio una explicación en tono de broma.

Más adelante llegó la verdad.

Juan Carlos estaba vinculado al Ejército ruso.

Y existe un detalle particularmente llamativo.

Entre la fecha aproximada de su salida de República Dominicana y el documento ruso del 16 de agosto transcurrió menos de una semana.

Eso no demuestra cuánto entrenamiento recibió ni cuándo comenzó exactamente su preparación militar, pero muestra la extraordinaria rapidez con que su vida cambió.

De trabajar en la zona turística del Este dominicano pasó, en cuestión de semanas, a aparecer armado en una guerra europea.


LA GUERRA CONTADA POR INSTAGRAM

El primer video de Ávila sobre su estancia en Rusia fue publicado el 14 de agosto.

Después comenzaron a aparecer las imágenes que terminarían convirtiéndolo en fenómeno de redes sociales.

En una grabación publicada el 12 de septiembre, Juan Carlos relata lo que denomina un “rescate exitoso”.

Según su propia versión, su grupo recibió la misión de recuperar a tres compañeros. Dos habían muerto y consiguieron rescatar con vida al tercero.

Ávila asegura además que durante el enfrentamiento murieron cinco combatientes enemigos.

Aquí RD Herald hace una precisión necesaria: esas cifras y las circunstancias del supuesto combate proceden del relato del propio Ávila y no han podido ser verificadas independientemente. Diario Libre, que examinó sus publicaciones, hizo la misma salvedad.

Pero independientemente de la posibilidad de verificar cada episodio, los videos revelan algo extraordinario sobre las guerras modernas.

Un dominicano puede participar en un conflicto armado a miles de kilómetros de su país y, horas después, contar la experiencia directamente a seguidores en República Dominicana desde su teléfono celular.

La guerra también se libra ahora en las redes sociales.


NO ESTÁ SOLO: APARECE UN COLOMBIANO

En otro video, Juan Carlos aparece manipulando un fusil mientras un compañero lo graba y lo desafía a demostrar que puede volver a ensamblarlo.

El hombre que sostiene la cámara se identifica como colombiano.

Diario Libre rastreó el perfil y lo identificó como Camilo Vargas.

En otra grabación aparecen juntos en una zona boscosa.

Según explican ellos mismos, esperan autorización para realizar un asalto de trinchera.

La presencia de un colombiano junto al dominicano podría parecer una coincidencia.

No lo es.

Colombia se ha convertido en uno de los grandes protagonistas latinoamericanos del fenómeno de los combatientes extranjeros.

Y allí comienza realmente nuestra historia.


LA GUERRA DESCUBRIÓ UNA CANTERA EN AMÉRICA LATINA

Cuando Rusia inició la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, ambos países comenzaron progresivamente a incorporar extranjeros.

Ucrania estableció la Legión Internacional.

Rusia también desarrolló mecanismos para facilitar el ingreso de extranjeros mediante contratos militares, incentivos económicos y facilidades administrativas.

Cuatro años después, el desgaste humano de una guerra prolongada ha convertido el reclutamiento internacional en un asunto cada vez más importante.

Una investigación publicada en abril de 2026 señaló que Cuba y Colombia constituyen los principales focos latinoamericanos de reclutamiento para las fuerzas rusas, aunque también se han documentado casos procedentes de Argentina y Brasil.

Del otro lado, los colombianos han adquirido una presencia particularmente visible en las fuerzas ucranianas.

La razón tiene lógica militar.

Colombia atravesó décadas de conflicto interno y dispone de una población considerable de antiguos militares profesionales con experiencia real de combate.

Cuando esos hombres dejan las fuerzas armadas todavía pueden ser relativamente jóvenes.

Saben disparar.

Conocen operaciones militares.

Han trabajado bajo fuego.

Y muchos necesitan empleo.

Para los reclutadores internacionales representan una combinación extremadamente atractiva.


EL DINERO: LA GRAN TENTACIÓN

Detrás de muchas de estas historias aparece inevitablemente el dinero.

Investigaciones sobre extranjeros reclutados por Rusia han documentado ofertas que prometen miles de dólares mensuales, además de bonos y posibles beneficios migratorios. En algunos casos se han mencionado pagos únicos que pueden alcanzar decenas de miles de dólares.

Para una persona procedente de un país latinoamericano con ingresos modestos, las cantidades pueden resultar difíciles de ignorar.

Pero existe una enorme diferencia entre leer una cifra en Facebook o TikTok y encontrarse dentro de una trinchera mientras un dron cargado de explosivos se aproxima.

Y algunos descubren esa diferencia demasiado tarde.


FACEBOOK, TIKTOK Y LAS OFERTAS QUE TERMINAN EN EL FRENTE

El reclutamiento extranjero también ha cambiado con la tecnología.

Ya no siempre hace falta conocer personalmente a un intermediario militar.

Las ofertas pueden comenzar con una publicación en Facebook, TikTok, Telegram o WhatsApp.

Algunas personas saben perfectamente que están solicitando un trabajo militar.

Otras aseguran haber sido engañadas.

Una investigación sobre reclutamiento ruso documentó el caso de un colombiano que dijo haber seguido a un amigo después de encontrar una oportunidad a través de TikTok. Según su testimonio, le ofrecieron aproximadamente 3,000 euros mensuales.

Esperaba recibir varios meses de preparación.

Afirmó que 15 días después de llegar ya estaba combatiendo.

Posteriormente resultó herido por un dron.

La situación ha alcanzado tal dimensión que la Cancillería colombiana informó este 5 de septiembre que había recibido 863 solicitudes de asistencia consular relacionadas con colombianos en Ucrania y otras 890 vinculadas con Rusia.

Los casos incluyen fallecidos, desaparecidos, detenidos y personas en proceso de repatriación.

El Gobierno colombiano pidió formalmente tanto a Rusia como a Ucrania que cesen la incorporación de ciudadanos colombianos a sus fuerzas armadas.

La Cancillería también informó que ha identificado denuncias sobre personas y empresas que presuntamente difunden ofertas laborales engañosas y facilitan el traslado de ciudadanos hacia territorios en conflicto. Ha remitido información a la Fiscalía colombiana en 21 ocasiones.


CUBA: EL OTRO GRAN FRENTE LATINOAMERICANO

Si Colombia resulta fundamental para entender el fenómeno, Cuba lo es igualmente.

Una investigación publicada este año cita estimaciones de inteligencia militar ucraniana según las cuales hasta 20,000 cubanos podrían haber sido contratados por Rusia.

La cifra es extraordinariamente elevada y RD Herald subraya que procede de inteligencia ucraniana y no ha sido verificada independientemente.

Otros estudios sobre el reclutamiento ruso también han identificado a Cuba y Colombia como importantes fuentes latinoamericanas de personal.

En septiembre, Amnistía Internacional denunció que algunos extranjeros procedentes de países como Cuba, Colombia y Brasil, además de naciones africanas y asiáticas, habrían sido captados mediante engaño, coerción o falsas ofertas laborales para terminar sirviendo en las fuerzas rusas.

Esas son acusaciones de la organización, que Moscú puede disputar, y no significan que todos los extranjeros incorporados a Rusia hayan sido engañados. Existen también combatientes que afirman haberse enlistado voluntariamente y con conocimiento de que irían a la guerra.

La diferencia es fundamental.


¿SON MERCENARIOS?

La palabra aparece constantemente.

Pero jurídicamente hay que utilizarla con cuidado.

No todo extranjero que combate para otro país es automáticamente un mercenario.

El derecho internacional establece criterios específicos para aplicar esa condición. Un extranjero formalmente incorporado a las fuerzas armadas de una de las partes puede encontrarse en una situación jurídica diferente a la de un mercenario contratado exclusivamente para combatir por remuneración.

Por eso, a lo largo de esta investigación RD Herald utilizará principalmente los términos combatientes extranjeros, soldados extranjeros o extranjeros contratados, salvo cuando una fuente o situación concreta justifique otra denominación.

Juan Carlos Ávila, por ejemplo, aparece vinculado mediante un documento atribuido al sistema ruso de servicio militar bajo contrato.


PERO ¿SABEN REALMENTE A QUÉ GUERRA ESTÁN ENTRANDO?

Esta quizás sea la pregunta más importante de toda la investigación.

Un antiguo militar colombiano puede haber combatido durante años.

Puede conocer perfectamente un fusil.

Puede haber participado en patrullajes, emboscadas y operaciones nocturnas.

Pero Ucrania ha desarrollado una forma de guerra extraordinariamente distinta.

Sobre las trincheras vuelan permanentemente drones de reconocimiento.

Otros drones transportan explosivos.

Los pequeños FPV pueden perseguir vehículos e incluso soldados individuales.

La artillería puede atacar posiciones detectadas electrónicamente.

Hay minas.

Cámaras térmicas.

Guerra electrónica.

Bombas planeadoras.

Misiles.

Y muchas veces el combatiente muere sin haber visto jamás al hombre que lanzó el arma que lo alcanzó.

La experiencia militar latinoamericana puede representar una ventaja.

No garantiza sobrevivir en Ucrania.


Y AHORA HAY UN DOMINICANO DENTRO DE ESA HISTORIA

Hasta hace unos días, este fenómeno podía parecer distante para República Dominicana.

Ya no.

Juan Carlos Ávila Espaillat le ha puesto un rostro dominicano.

Tiene 28 años.

Es de Higüey.

Tiene esposa y una hija menor, según informaciones publicadas sobre su familia.

Sus familiares esperan que regrese.

Mientras tanto, desde miles de kilómetros de distancia, sus videos muestran a un joven dominicano viviendo una realidad completamente diferente a aquella que dejó en el Caribe.

La historia de Juan Carlos, sin embargo, es solamente nuestra puerta de entrada.

Porque detrás de él existen colombianos, cubanos, brasileños, argentinos y otros latinoamericanos.

Algunos fueron militares.

Otros eran civiles.

Algunos viajaron sabiendo exactamente a qué iban.

Otros dicen haber llegado atraídos por empleos que terminaron convirtiéndose en contratos militares.

Algunos regresarán con dinero.

Otros volverán heridos.

Y algunos nunca regresarán.

La guerra de Rusia y Ucrania ya no pertenece únicamente a rusos y ucranianos.

En sus trincheras también se habla español.


MAÑANA: CAPÍTULO 2 — LATINOS CONTRA LATINOS

¿CUÁNTO LES PAGAN Y CÓMO ES REALMENTE SU VIDA EN EL FRENTE?

En nuestra segunda entrega, sábado 19 de septiembre a las 12:01 de la madrugada, RD Herald entra dentro de la vida de estos combatientes: cuánto pueden ganar, dónde duermen, qué comen, cuánto entrenamiento reciben, cómo enfrentan los drones y qué ocurre cuando resultan heridos.

También responderemos una pregunta todavía más inquietante:

¿Puede un colombiano, cubano o dominicano terminar frente a otro latinoamericano en una trinchera, cada uno combatiendo por un bando diferente?

Y veremos la parte que rara vez aparece en TikTok: los muertos, desaparecidos, amputados y las familias que intentan recuperar a sus hijos desde el otro lado del mundo.

RD HERALD | INVESTIGACIÓN ESPECIAL
Primera entrega — Viernes 18 de septiembre de 2026 | 12:01 a. m.

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