Katmandú, RD Herald. – La dimensión de la catástrofe que golpeó la región del Himalaya continúa creciendo este jueves. Las autoridades elevaron a por lo menos 359 el número de fallecidos, mientras cerca de mil personas permanecen desaparecidas después de la gigantesca inundación repentina que devastó zonas de Nepal y la región tibetana de China.
La tragedia comenzó cuando una enorme masa de hielo y roca se desprendió en la zona montañosa y cayó sobre el sistema fluvial, generando una corriente extraordinariamente violenta de agua, piedras, hielo y sedimentos.
El torrente destruyó aldeas, carreteras, puentes, proyectos hidroeléctricos y parte del importante paso fronterizo de Gyirong.
Entre los desaparecidos figuran centenares de turistas y peregrinos extranjeros. Reuters reporta ciudadanos de al menos 31 países entre las personas que todavía no han sido localizadas.
La emergencia todavía puede empeorar.
Autoridades chinas vigilan lagos formados por ríos bloqueados por los escombros, ante el peligro de que una ruptura súbita genere nuevas inundaciones río abajo.
Miles de rescatistas trabajan contra el tiempo utilizando helicópteros, equipos terrestres y lanzamientos aéreos de suministros.
Especialistas señalan además que el calentamiento acelerado de las montañas del Himalaya está desestabilizando glaciares y pendientes, aunque advierten que un desastre individual no puede atribuirse exclusivamente al cambio climático.
La prioridad continúa siendo encontrar sobrevivientes.

