Caracas, RD Herald. – Venezuela vivió su primera noche de angustia y desastre luego de los fuertes terremotos que sacudieron el norte del país la tarde del miércoles, dejando una estela de destrucción, personas atrapadas bajo los escombros, hospitales bajo presión y comunidades enteras sin servicios básicos.
La madrugada de este jueves encontró a miles de venezolanos en las calles, muchos de ellos sin poder regresar a sus viviendas por temor a nuevas réplicas o por los daños visibles en edificios, apartamentos y estructuras comerciales. En Caracas, La Guaira y otras zonas cercanas al epicentro, las escenas fueron de caos, polvo, sirenas, apagones parciales y familias buscando desesperadamente noticias de sus seres queridos.
De acuerdo con los reportes preliminares, el país fue golpeado por dos fuertes movimientos sísmicos consecutivos, uno de magnitud 7.2 y otro de magnitud 7.5, ocurridos con menos de un minuto de diferencia. El doble impacto sorprendió a la población en plena tarde y provocó el colapso de edificaciones en zonas densamente pobladas.
Las autoridades venezolanas confirmaron al menos 164 fallecidos y cerca de un millar de heridos, aunque los equipos de rescate advierten que el balance podría aumentar considerablemente a medida que avancen las búsquedas entre los escombros. También se reportan miles de personas no localizadas, mientras familiares recorren hospitales, refugios y puntos de emergencia intentando obtener información.
La Guaira figura entre las zonas más golpeadas por el desastre. Allí, los organismos de emergencia trabajan contra reloj para rescatar sobrevivientes, mientras varias edificaciones quedaron gravemente comprometidas. En sectores de Caracas también se reportaron derrumbes, paredes desplomadas, postes eléctricos caídos y calles bloqueadas por escombros.
Durante la noche, los equipos de rescate enfrentaron condiciones difíciles por la falta de energía eléctrica en algunos sectores, problemas de comunicación, vías obstruidas y el temor permanente a nuevas réplicas. La emergencia obligó a reforzar hospitales, suspender actividades escolares y habilitar espacios para recibir damnificados.
El aeropuerto de Maiquetía, una de las principales puertas de entrada y salida del país, también reportó daños, lo que complica la movilización de ayuda y el traslado de personas. Países de la región y organismos internacionales han expresado solidaridad con Venezuela y ofrecido apoyo para las labores de asistencia humanitaria.
Aunque inicialmente el evento generó vigilancia regional por posible tsunami en el Caribe, el sistema estadounidense de alerta de tsunamis informó posteriormente que no se mantiene advertencia, vigilancia ni amenaza vigente. Aun así, las autoridades recomiendan a las comunidades costeras mantenerse atentas a los boletines oficiales y evitar rumores.
El terremoto revive en Venezuela el recuerdo de grandes tragedias sísmicas de su historia, especialmente por el impacto en Caracas y zonas costeras vulnerables. Expertos señalan que el país se encuentra en una zona de alta actividad sísmica por la interacción entre placas tectónicas del Caribe y Suramérica.
Mientras amanece entre ruinas, Venezuela concentra sus esfuerzos en salvar vidas. La prioridad inmediata es localizar personas atrapadas, atender a los heridos, evaluar estructuras en riesgo y restablecer servicios esenciales en las zonas más afectadas.

