Kyiv, RD Herald. – Rusia y Ucrania intercambiaron nuevos ataques contra instalaciones energéticas y militares durante la madrugada de este martes, desafiando las expectativas generadas por el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de que ambas partes habían acordado detener este tipo de operaciones.
Rusia lanzó aproximadamente 200 drones durante la noche contra Kyiv y otras regiones ucranianas, provocando al menos dos muertes y alcanzando estaciones de combustible, almacenes y otras instalaciones estratégicas.
Ucrania respondió golpeando una refinería rusa en Syzran y objetivos relacionados con la fabricación de drones en las regiones de Taganrog y Oryol.
El presidente Volodymyr Zelenskyy aseguró que Kyiv está dispuesto a suspender los ataques contra infraestructura energética rusa, pero exige garantías creíbles de que Moscú hará lo mismo.
La continuación de los bombardeos demuestra las dificultades que enfrentan los esfuerzos estadounidenses para conseguir siquiera una tregua limitada.
La guerra energética tiene además consecuencias que superan las fronteras de Rusia y Ucrania. Las interrupciones en refinerías y sistemas de producción coinciden con una fuerte crisis de suministro petrolero procedente del Medio Oriente, aumentando las presiones sobre los mercados internacionales de combustibles.


