Kiev, RD Herald. – Rusia lanzó este miércoles uno de sus mayores ataques recientes contra la infraestructura energética de Ucrania, utilizando cerca de 190 drones y misiles balísticos en una ofensiva que dejó al menos siete muertos, entre ellos un niño, y obligó a imponer cortes eléctricos de emergencia.
El ataque golpeó instalaciones energéticas en Kiev y diferentes regiones precisamente cuando Ucrania comienza a enfrentar temperaturas más bajas y se prepara para otro invierno de guerra.
La Fuerza Aérea ucraniana informó haber derribado 155 drones y cinco misiles.
Sin embargo, numerosos proyectiles consiguieron alcanzar sus objetivos.
Una importante central eléctrica y otras instalaciones resultaron dañadas en los alrededores de Kiev, mientras los apagones paralizaron parcialmente servicios de tranvías y trolebuses.
El Gobierno ucraniano ordenó revisar inmediatamente los sistemas de generación eléctrica de emergencia disponibles en hospitales, instalaciones estratégicas y otros servicios esenciales.
La ofensiva adquirió además una dimensión regional.
Un dron penetró en territorio de Moldavia y explotó cerca de la localidad de Hirbovet.
Mientras tanto, Polonia y Rumanía —ambos miembros de la OTAN— movilizaron aeronaves militares como medida preventiva, y vuelos civiles fueron temporalmente suspendidos en los aeropuertos polacos de Lublin y Rzeszow.
Moscú confirmó haber atacado instalaciones energéticas, un complejo industrial en Odesa y la infraestructura portuaria de Izmail.
Rusia sostiene que determinados objetivos contribuyen al esfuerzo militar ucraniano.
El ataque llega además mientras Ucrania reconoce que necesita encontrar US$27,000 millones adicionales para cubrir los costos de guerra y mantener sus operaciones durante los primeros meses de 2027.
Kiev calcula que el costo total de la guerra durante 2026 alcanzará aproximadamente US$155,000 millones.
La batalla ya no se desarrolla solamente en las trincheras.
También se libra alrededor de electricidad, combustible, infraestructura y capacidad económica.
Y con el invierno acercándose, la red energética ucraniana vuelve a convertirse en uno de los principales campos de batalla.





