Kiev, RD Herald. – Rusia lanzó este miércoles una nueva y poderosa oleada de drones contra Kiev y otras regiones de Ucrania apenas horas después de que los presidentes Donald Trump y Volodymyr Zelenskyy se reunieran en Nueva York para discutir posibles fórmulas de desescalada.
Los ataques alcanzaron zonas residenciales, negocios e infraestructura crítica en Kiev y Zaporizhzhia. Fuentes ucranianas reportaron muertos y decenas de heridos.
La ofensiva se produjo antes de que Zelenski interviniera ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Desde la tribuna internacional, el mandatario ucraniano reclamó mantener la presión económica sobre Moscú y reducir los ingresos que permiten financiar la maquinaria militar rusa.
La secuencia resulta especialmente significativa porque Trump y Zelenski habían discutido apenas el martes una posible tregua energética, mediante la cual Rusia y Ucrania dejarían de atacar instalaciones vinculadas a electricidad, petróleo y otros recursos estratégicos.
Kiev ha manifestado disposición a considerar ese acuerdo, pero simultáneamente reclama más sistemas estadounidenses Patriot para defenderse de ataques aéreos rusos durante el próximo invierno.
La guerra está entrando además en una nueva etapa tecnológica. Rusia ha comenzado a utilizar drones más rápidos y capaces de operar a mayor altitud, complicando las tácticas de interceptación desarrolladas por las defensas ucranianas.
El ataque de este miércoles deja una contradicción difícil de ignorar:
mientras en Nueva York se habla de tregua, sobre Kiev continúan cayendo drones.


