Saná/Dubái, RD Herald. – La crisis energética mundial entró este jueves en una fase todavía más peligrosa después de que los hutíes de Yemen tomaran la estratégica ciudad portuaria de Mocha y avanzaran por la costa del mar Rojo hacia las islas Hanish, aumentando su capacidad para amenazar el estrecho de Bab el-Mandeb.
El movimiento tiene una enorme importancia estratégica: Bab el-Mandeb constituye la salida sur del mar Rojo y una de las principales rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo y mercancías entre Asia, Oriente Medio y Europa.
El problema es que esta nueva amenaza ocurre precisamente cuando el estrecho de Ormuz funciona a una fracción de su capacidad normal debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Datos preliminares de seguimiento marítimo indican que solo siete embarcaciones atravesaron Ormuz el miércoles, frente a 12 el día anterior y un promedio de 14 durante los últimos diez días. Ningún buque transportador de gas natural licuado cruzó la vía.
Los mercados reaccionaron violentamente.
El Brent llegó a US$107.63 por barril, mientras el WTI estadounidense alcanzó US$102.48, ambos con incrementos superiores al 6 %.
La situación crea un escenario especialmente complicado para Arabia Saudita. El puerto de Yanbu, en el mar Rojo, se había convertido en una de las principales alternativas para sacar petróleo evitando Ormuz; ahora el avance hutí amenaza precisamente esa segunda ruta.
Fuentes consultadas por Reuters aseguran que asesores y armamento iraníes contribuyeron al avance hutí sobre Mocha. Teherán ha negado dirigir militarmente al movimiento.
Para República Dominicana, la consecuencia potencial es directa: combustibles más caros, mayores subsidios públicos, incremento del transporte y nuevas presiones sobre alimentos y electricidad.





