Puerto Príncipe, RD Herald. – Haití enfrenta una nueva y peligrosa expansión de los secuestros mientras intenta avanzar hacia unas elecciones generales largamente aplazadas y reforzar simultáneamente la fuerza internacional destinada a combatir las organizaciones armadas.
Entre abril y junio se documentaron al menos 81 secuestros, lo que representa un aumento de aproximadamente 42 % respecto al trimestre anterior.
Las cifras reales podrían ser considerablemente superiores.
Numerosas familias prefieren negociar directamente con los secuestradores y evitan denunciar los casos por temor a represalias contra las víctimas.
Una de las modalidades que más preocupa consiste en la utilización de uniformes policiales robados o falsificados para interceptar vehículos y hacer creer inicialmente a las víctimas que se encuentran frente a agentes legítimos.
También existen indicios de que determinados grupos obtienen información previa sobre movimientos, actividades y capacidad económica de las personas seleccionadas.
La situación coincide con el proceso para reforzar la Fuerza de Supresión de Pandillas.
Actualmente existen alrededor de 1,600 integrantes dentro de la misión internacional, todavía muy lejos de los aproximadamente 5,500 contemplados para alcanzar su capacidad completa.
Nuevos contingentes procedentes de países africanos y asiáticos son esperados para fortalecer el despliegue.
La urgencia quedó nuevamente demostrada por el reciente ataque perpetrado en Artibonite, donde al menos 11 personas murieron durante una acción de represalia atribuida a grupos armados.
Haití intenta ahora resolver dos problemas que se alimentan mutuamente: recuperar seguridad suficiente para organizar elecciones y reconstruir instituciones políticas capaces de sostener posteriormente esa seguridad.





