Riad, RD Herald. – La crisis energética de Medio Oriente entró este sábado en una fase todavía más peligrosa después de que Saudi Arabia cerrara temporalmente su estratégico oleoducto Este-Oeste, atacado por drones, mientras las fuerzas hutíes consolidan su presencia en la isla de Perim, situada en pleno estrecho de Bab el-Mandeb.
El oleoducto saudita tiene aproximadamente 1,200 kilómetros de longitud y transportaba recientemente entre cuatro y cinco millones de barriles diarios, equivalente a cerca del 4 % al 5 % del suministro mundial de petróleo. Su importancia había aumentado enormemente porque permite trasladar crudo desde el este saudita hasta el mar Rojo sin atravesar el estrecho de Ormuz.
Precisamente Ormuz permanece severamente afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, con el tránsito de petroleros reducido a una fracción de sus niveles normales.
Ahora también está amenazada la ruta alternativa.
Arabia Saudita aseguró que los drones utilizados contra el oleoducto fueron lanzados desde territorio iraquí. Bagdad condenó el ataque, destituyó a un comandante militar de la provincia de Maysan y abrió una operación para localizar a los responsables. También ordenó cerrar preventivamente el paso fronterizo de Shalamcheh con Irán.
Riad decidió inicialmente no responder militarmente después de una petición del primer ministro iraquí, aunque advirtió que se reserva el derecho de adoptar las medidas necesarias para proteger su territorio e infraestructura estratégica.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró este sábado que considera probable una responsabilidad iraní en el ataque, aunque hasta el momento no se ha presentado públicamente evidencia concluyente que identifique a los autores.
La situación se complica porque los hutíes de Yemen tomaron el viernes Perim, isla ubicada directamente dentro de Bab el-Mandeb, además de la localidad costera de Dhubab.
El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las grandes puertas comerciales entre Asia, Europa y el Mediterráneo.
Arabia Saudita enfrenta así una amenaza en ambos extremos de la península: Ormuz por el este y Bab el-Mandeb por el oeste, mientras su principal ruta terrestre alternativa acaba de ser atacada.
La Agencia Internacional de Energía informó además que el suministro saudita cayó en agosto hasta alrededor de seis millones de barriles diarios, su nivel más bajo en más de tres décadas.
Para países importadores como República Dominicana, el peligro inmediato está en los precios: petróleo más caro, fletes más altos y mayores costos de combustibles, transporte y generación eléctrica.
El mundo tenía un problema en Ormuz. Ahora tiene otro en Bab el-Mandeb y un tercer punto vulnerable en el propio territorio saudita.


