Santo Domingo Oeste, RD Herald. – La falta de alimentos, retrasos en su distribución y cuestionamientos sobre las condiciones en que llegan algunas raciones están comenzando a impactar el normal desarrollo de la Jornada Escolar Extendida en centros educativos públicos, una situación que en determinados planteles ha obligado a reducir el horario de clases y enviar a los estudiantes a sus hogares antes de la hora establecida.
RD Herald ha recibido reportes sobre esta problemática en centros educativos, entre ellos la Escuela Ramón Julián Peña, ubicada en el barrio Enriquillo, sector Las Palmas de Herrera, en Santo Domingo Oeste.
El plantel funciona bajo la modalidad de Jornada Escolar Extendida y cuenta con una matrícula de más de 500 estudiantes, de acuerdo con datos publicados anteriormente sobre el centro.
La situación pone nuevamente sobre la mesa un problema que trasciende la entrega de alimentos: cuando falla el almuerzo, también puede verse afectado el tiempo efectivo de docencia.
La Jornada Escolar Extendida está concebida para funcionar aproximadamente desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde. Para hacer posible esa permanencia, el Programa de Alimentación Escolar debe proporcionar desayuno, almuerzo y otros componentes alimenticios durante el día.
Cuando el almuerzo no llega, llega tarde, resulta insuficiente o existen dudas sobre sus condiciones, mantener durante toda la tarde en las aulas a cientos de niños sin alimentación adecuada se convierte en un problema para las autoridades del centro.
NO ES UN PROBLEMA AISLADO
Un recorrido realizado recientemente por Diario Libre en escuelas del Distrito Nacional y las provincias Santo Domingo, La Altagracia, Santiago y Barahona encontró diferencias importantes en el funcionamiento del servicio.
Mientras algunos centros recibían el menú establecido, en otros persistían problemas con la alimentación que habían llegado a provocar reducción de la jornada escolar.
Esto significa que una dificultad originada en la cadena de alimentación termina repercutiendo directamente sobre uno de los componentes centrales del sistema educativo: las horas de clase que reciben los estudiantes.
La situación adquiere mayor relevancia porque el Programa de Alimentación Escolar no constituye un servicio complementario menor.
El propio INABIE define el PAE como una de las principales políticas sociales del Estado y señala que las raciones son entregadas directamente en los centros educativos por proveedores contratados para ese propósito.
Por tanto, en los centros de Jornada Extendida existe una relación directa entre alimentación y permanencia escolar.
INABIE HA DETECTADO IRREGULARIDADES ENTRE PROVEEDORES
Las dificultades ocurren precisamente cuando el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil desarrolla inspecciones y reinspecciones a empresas responsables del suministro.
El INABIE informó este mes la suspensión de contratos de 14 proveedores después de detectar irregularidades técnicas en establecimientos adjudicados para proporcionar desayuno y almuerzo durante los años escolares 2026-2027 y 2027-2028.
Los hallazgos oficiales son significativos.
Durante las inspecciones fueron encontradas cocinas desmanteladas, establecimientos que no pudieron ser localizados en las direcciones declaradas, capacidad de producción inferior a la informada, deficiencias de infraestructura y equipos, incumplimientos de buenas prácticas de manufactura y problemas relacionados con condiciones sanitarias.
En determinados casos, los inspectores encontraron establecimientos cerrados y otros en proceso de remodelación.
El organismo explicó que las verificaciones forman parte de los mecanismos establecidos para comprobar que los proveedores mantienen durante la ejecución de sus contratos las mismas condiciones que les permitieron obtener originalmente la adjudicación.
EL CASO DE LA ESCUELA RAMÓN JULIÁN PEÑA
Entre las situaciones reportadas a RD Herald figura la Escuela Ramón Julián Peña, en Las Palmas de Herrera.
El centro pertenece a la Jornada Escolar Extendida, por lo que sus estudiantes deben permanecer en el plantel durante buena parte del día y recibir la alimentación correspondiente.
La preocupación expresada alrededor de este y otros centros es que los inconvenientes en el suministro de alimentos no terminen convirtiéndose en una reducción recurrente del horario académico.
RD Herald no ha localizado hasta el momento un pronunciamiento público específico del INABIE sobre la situación actual de la Escuela Ramón Julián Peña. Por esa razón, resulta importante diferenciar el reporte recibido sobre ese plantel de las irregularidades generales que el propio organismo sí ha confirmado respecto de proveedores del Programa de Alimentación Escolar.
ALIMENTACIÓN Y DOCENCIA VAN DE LA MANO
El modelo de Jornada Escolar Extendida fue diseñado precisamente para aumentar el tiempo que los estudiantes permanecen en las aulas.
Pero esa ampliación depende de que existan condiciones que permitan mantener a los niños y adolescentes en los centros durante aproximadamente ocho horas.
La alimentación constituye una de ellas.
El INABIE establece que los alumnos de Jornada Extendida deben recibir diariamente alimentos que incluyan proteínas, carbohidratos, leguminosas, verduras y frutas.
Por ello, si un centro se ve obligado a despachar estudiantes antes de tiempo debido a la ausencia del almuerzo, el problema deja de ser exclusivamente alimentario y se transforma también en un problema educativo.
Cada salida anticipada representa horas de docencia que no podrán ser impartidas según el calendario establecido.
UN PROGRAMA DE ENORMES DIMENSIONES
La magnitud del desafío también debe ser tomada en cuenta.
Solo durante el pasado año escolar, el INABIE informó que más de 1.6 millones de estudiantes, docentes y empleados de 5,054 centros de Jornada Escolar Extendida fueron beneficiados con el componente de frutas del Programa de Alimentación Escolar.
Administrar diariamente millones de raciones requiere una extensa red de proveedores, cocinas, transporte, controles sanitarios y supervisión.
Precisamente por esas dimensiones, cualquier falla en determinados puntos de la cadena puede afectar simultáneamente a cientos o miles de estudiantes.
La situación que se presenta en escuelas como la Ramón Julián Peña, de Las Palmas de Herrera, amerita una respuesta rápida que permita establecer qué está ocurriendo con el suministro, quién tiene asignado el servicio y qué medidas se están adoptando para garantizar que los estudiantes puedan permanecer en las aulas durante el horario completo.
La situación también ha generado preocupación entre padres y tutores, especialmente porque una gran parte trabaja durante el día y organiza sus responsabilidades contando con que sus hijos permanecerán en el centro educativo hasta las 4:00 de la tarde, como corresponde a la Jornada Escolar Extendida. El despacho inesperado de estudiantes alrededor de las 12:00 del mediodía por falta de alimentos coloca a muchas familias ante la dificultad de tener que buscar apresuradamente quién reciba o cuide a los menores, además de alterar horarios laborales que no siempre pueden ser modificados de un momento a otro. Padres consultados consideran que cualquier interrupción del servicio de alimentación debe ser atendida con rapidez, ya que sus consecuencias trascienden las aulas y terminan afectando la dinámica de hogares completos.
Porque el objetivo del Programa de Alimentación Escolar no es solamente proporcionar comida: es también crear las condiciones necesarias para que el estudiante permanezca en la escuela y complete su jornada educativa.


