
Washington, RD Herald. – El Gobierno de Estados Unidos anunció una decisión que podría marcar un acontecimiento histórico en la aplicación de la pena de muerte: la ejecución mediante fusilamiento del exmayor del Ejército Nidal Malik Hasan, condenado por la masacre de 13 personas en la base militar de Fort Hood, Texas, será transmitida en vivo al público.
El anuncio fue realizado por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, y posteriormente confirmado por funcionarios del Pentágono, quienes adelantaron que la transmisión se efectuará durante el procedimiento programado para el próximo jueves 3 de diciembre de 2026.
La ejecución tendrá lugar a la 1:00 de la tarde, en la misma instalación militar donde Hasan perpetró el ataque el 5 de noviembre de 2009.
La elección del lugar, la hora y el día de la semana busca reproducir circunstancias del ataque original, según las explicaciones ofrecidas por el responsable de la política militar estadounidense.
La decisión representa un acontecimiento extraordinario: las Fuerzas Armadas estadounidenses no ejecutan a un condenado desde 1961, y la última ejecución militar conocida mediante un pelotón de fusilamiento ocurrió en 1945.
HEGSETH: EL PÚBLICO PODRÁ PRESENCIAR LA EJECUCIÓN
Durante una entrevista televisiva, Pete Hegseth aseguró que el fusilamiento será realizado por soldados estadounidenses y defendió que el procedimiento tenga carácter público.
El funcionario sostuvo que la población debe comprender que los crímenes de esa magnitud tienen consecuencias graves.
Posteriormente, un representante del Pentágono confirmó expresamente que la ejecución será transmitida en directo y señaló que los detalles técnicos se anunciarán más adelante.
Por ahora, no se ha informado si la transmisión estará disponible mediante plataformas digitales oficiales, canales de televisión u otro sistema de difusión.
Tampoco se han anunciado las condiciones de acceso ni las restricciones que podrían aplicarse a las imágenes.
¿QUIÉN ES NIDAL MALIK HASAN?
Nidal Malik Hasan, actualmente de 56 años, fue médico psiquiatra del Ejército de Estados Unidos y alcanzó el rango de mayor.
El 5 de noviembre de 2009 ingresó armado a un centro médico de la base militar de Fort Hood, donde numerosos soldados aguardaban evaluaciones sanitarias y otros procedimientos previos a su despliegue en misiones militares.
Hasan abrió fuego contra las personas presentes, provocando la muerte de 13 militares y civiles y heridas a otras 32 personas.
El ataque conmocionó a Estados Unidos y provocó un amplio debate sobre la seguridad dentro de las instalaciones militares, la radicalización extremista y las señales de alerta que pudieron haber sido detectadas antes de la tragedia.
Durante el enfrentamiento posterior, Hasan recibió disparos de agentes de seguridad y quedó paralizado de la cintura hacia abajo.
Desde entonces utiliza una silla de ruedas.
LA MASACRE QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE FORT HOOD
Las investigaciones establecieron que Hasan había mantenido comunicaciones con Anwar al-Awlaki, un predicador extremista vinculado a Al Qaeda que posteriormente murió durante una operación estadounidense en Yemen.
Durante su juicio militar, Hasan sostuvo que había actuado para impedir que soldados estadounidenses fueran enviados a Afganistán.
Sus declaraciones no fueron aceptadas como justificación legal de los asesinatos.
El caso provocó investigaciones internas sobre el manejo de información de inteligencia y los mecanismos destinados a identificar amenazas dentro de las Fuerzas Armadas.
También generó controversias sobre el reconocimiento institucional de las víctimas y los beneficios correspondientes a los militares afectados.
CONDENADO A MUERTE EN 2013
En agosto de 2013, un tribunal militar encontró culpable a Hasan por los asesinatos y las tentativas de homicidio cometidas durante el ataque.
Posteriormente, el jurado militar lo condenó a muerte.
Durante el juicio, el acusado decidió representarse a sí mismo y no presentó testigos en su defensa.
El proceso continuó durante años mediante revisiones judiciales y recursos relacionados con la sentencia.
En marzo de 2025, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó revisar su condena militar, lo que permitió avanzar hacia la fase final del procedimiento.
Sin embargo, las normas militares estadounidenses establecen que una ejecución de esta naturaleza requiere autorización presidencial.
TRUMP AUTORIZÓ EL FUSILAMIENTO
El presidente Donald Trump aprobó formalmente la sentencia de muerte el 2 de octubre de 2026, después de recibir las recomendaciones correspondientes de las autoridades militares.
Cuatro días después, el Ejército dispuso que la ejecución se efectuara mediante un pelotón de fusilamiento.
La fecha quedó establecida para el 3 de diciembre en Fort Hood, Texas.
La selección del fusilamiento como método de ejecución también ha generado atención porque representa una práctica excepcional dentro del sistema penal militar contemporáneo.
LA PRIMERA EJECUCIÓN MILITAR DESDE 1961
La última ejecución realizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses ocurrió el 13 de abril de 1961, cuando el soldado John Bennett fue ejecutado mediante ahorcamiento.
Por su parte, las últimas ejecuciones militares conocidas mediante pelotón de fusilamiento tuvieron lugar en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial.
El caso de Hasan podría convertirse, por tanto, en un precedente histórico tanto por el método seleccionado como por la decisión de transmitir públicamente el procedimiento.
En Estados Unidos, algunos estados permiten el fusilamiento como método de ejecución, aunque su utilización sigue siendo poco frecuente.
LA TRANSMISIÓN ABRE UN DEBATE SOBRE LA PENA DE MUERTE
La decisión del Pentágono ha provocado preguntas entre especialistas en derecho penal, constitucionalistas y organizaciones que estudian la aplicación de la pena capital.
Uno de los principales temas es si una ejecución transmitida en directo constituye un ejercicio de transparencia gubernamental o si puede convertirse en una exhibición pública del castigo.
También se plantean interrogantes sobre la dignidad de la persona condenada, el impacto de las imágenes sobre los espectadores y la protección de los familiares de las víctimas.
Otros especialistas consideran que permitir al público observar cómo se ejecuta una sentencia podría contribuir a un debate más informado sobre las consecuencias reales de la pena de muerte.
La controversia adquiere especial relevancia en momentos en que Estados Unidos enfrenta cuestionamientos sobre los procedimientos de ejecución y las complicaciones registradas con determinadas sustancias utilizadas en inyecciones letales.
¿PUEDE SUSPENDERSE LA EJECUCIÓN?
Aunque la fecha está oficialmente establecida, todavía podrían presentarse nuevas acciones judiciales.
Hasan podría intentar recurrir a tribunales civiles federales mediante procedimientos destinados a revisar aspectos relacionados con su detención o la legalidad de la ejecución.
Una intervención judicial podría modificar el calendario.
Sin embargo, hasta el anuncio del Pentágono, el procedimiento permanecía programado para el 3 de diciembre.
UNA EJECUCIÓN QUE PODRÍA SER VISTA EN TODO EL MUNDO
La posibilidad de transmitir en directo un fusilamiento organizado por las Fuerzas Armadas estadounidenses plantea un escenario inusual en la historia moderna del país.
Por primera vez en décadas, el público podría observar una ejecución militar mientras se desarrolla.
El Gobierno sostiene que la medida permitirá demostrar las consecuencias de los crímenes cometidos contra integrantes de las Fuerzas Armadas.
Al mismo tiempo, la decisión coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta que continúa dividiendo a juristas y organizaciones de derechos humanos:
¿Debe el Estado convertir una ejecución penal en un acontecimiento de acceso público mediante transmisión en vivo?
El 3 de diciembre podría convertirse en una fecha histórica para el sistema de justicia militar estadounidense, aunque el desarrollo final del caso dependerá de las decisiones judiciales que puedan adoptarse antes de entonces.


