Puerto Príncipe, RD Herald. – La incertidumbre continúa rodeando el paradero de cuatro militares salvadoreños desaparecidos desde el domingo 18 de octubre, después de sufrir una emboscada de grupos armados en las afueras de la capital haitiana.
Los soldados pertenecen a la Fuerza de Tarea Libertad II, contingente de El Salvador que participa en la Fuerza de Supresión de Pandillas, una operación internacional respaldada por las Naciones Unidas.
La Fuerza Armada salvadoreña confirmó que los cuatro efectivos son aerotécnicos y que fueron atacados mientras regresaban a su campamento a bordo de un vehículo blindado.
Hasta la mañana del martes 20 de octubre, los reportes públicos consultados no confirmaban que los militares hubieran sido localizados.
ASÍ OCURRIÓ LA EMBOSCADA
El ataque se produjo en Santo, localidad de Croix-des-Bouquets situada aproximadamente a doce kilómetros de Puerto Príncipe.
De acuerdo con la información oficial, hombres fuertemente armados dispararon contra el vehículo militar y utilizaron artefactos explosivos.
El enfrentamiento provocó que el blindado fuera alcanzado y terminara incendiándose.
Pese a la gravedad de la agresión, los cuatro salvadoreños consiguieron abandonar el vehículo.
Ese es uno de los últimos hechos confirmados sobre sus movimientos.
Después de escapar, se perdió la comunicación con ellos y las fuerzas internacionales comenzaron las operaciones para determinar su ubicación.
Las autoridades no han divulgado información suficiente para establecer qué ocurrió después de que los militares salieran del blindado.
HELICÓPTEROS ENVIADOS AL RESCATE TAMBIÉN RECIBIERON DISPAROS
Tras conocer la emboscada, el contingente salvadoreño desplegó helicópteros para intentar auxiliar a sus compañeros.
Sin embargo, las aeronaves también fueron atacadas por hombres armados desde tierra.
La intervención aérea permitió presionar a los atacantes, pero no consiguió establecer contacto con los desaparecidos.
Posteriormente se realizaron intentos de aproximación por vía terrestre y aérea, aunque la intensidad de los enfrentamientos y las condiciones de seguridad dificultaron las maniobras.
La situación demuestra la complejidad de operar en territorios donde las bandas mantienen posiciones armadas y pueden obstaculizar el acceso de unidades de apoyo.
La Fuerza de Supresión de Pandillas pidió a los residentes de la zona permanecer en sus viviendas mientras continuaran las operaciones de seguridad.
¿FUERON SECUESTRADOS O SIGUEN OCULTOS?
Esta es la principal interrogante del caso.
Aunque algunas versiones periodísticas han señalado la posibilidad de que los militares fueran capturados por integrantes de las bandas, la Fuerza Armada de El Salvador los mantiene oficialmente como desaparecidos.
No existe, en los comunicados públicos examinados, una confirmación oficial de secuestro ni información comprobada sobre el lugar donde podrían encontrarse.
Tampoco se ha confirmado oficialmente su fallecimiento.
La diferencia es fundamental: perder contacto después de una emboscada no demuestra necesariamente que una persona haya sido tomada como rehén.
La situación podría aclararse mediante el establecimiento de comunicación, la localización física de los militares o nuevas pruebas obtenidas por las autoridades.
Mientras tanto, cualquier afirmación sobre su destino debe tratarse con cautela.
EL SALVADOR EXIGE REFORZAR LA BÚSQUEDA
La embajadora salvadoreña ante las Naciones Unidas, Egriselda López, solicitó durante la reunión del Consejo de Seguridad del lunes que se intensifiquen los esfuerzos internacionales para encontrar a los cuatro efectivos y garantizar su regreso seguro.
La diplomática insistió en la necesidad de movilizar las capacidades disponibles y mantener la coordinación entre los contingentes desplegados en Haití.
Estados Unidos también expresó su respaldo a los esfuerzos de localización.
La búsqueda se desarrolla en medio de una crisis de seguridad que ha obligado a la fuerza internacional a enfrentar ataques cada vez más complejos.
UNA OPERACIÓN BAJO PRESIÓN
La emboscada constituye un episodio especialmente grave para la misión internacional.
Los contingentes desplegados en Haití tienen la tarea de apoyar a las autoridades locales en la recuperación de territorios y la reducción de la violencia criminal.
Sin embargo, la capacidad de las bandas para atacar vehículos blindados, utilizar explosivos y disparar contra aeronaves evidencia los riesgos que enfrentan sus integrantes.
El caso también genera preocupación entre los países que han enviado personal militar o policial a la operación.
Las próximas comunicaciones oficiales serán decisivas para establecer el paradero de los salvadoreños y determinar si se encuentran en poder de alguna organización criminal.


