Una elección marcada por la sucesión
Santo Domingo, RD Herald. – Las elecciones presidenciales de 2028 en República Dominicana no serán simplemente otro proceso electoral. Serán una prueba de madurez para el sistema político dominicano, porque marcarán el cierre del ciclo presidencial de Luis Abinader y el inicio de una nueva competencia por el liderazgo nacional.
En 2024, Abinader ganó la reelección con el 57.44 % de los votos, según la proclamación de la Junta Central Electoral reseñada por Listín Diario. Además, el PRM consolidó una mayoría legislativa amplia: 142 de 190 diputados y 24 de 32 senadores, de acuerdo con International IDEA. Sin embargo, esa victoria convivió con una señal de alerta: una abstención cercana al 46 %, lo que refleja cierto cansancio o distancia de una parte importante del electorado.
El factor más importante rumbo a 2028 es que Abinader no podrá volver a presentarse. La reforma constitucional de 2024 limitó la reelección presidencial consecutiva y blindó el tema para evitar modificaciones en beneficio del mandatario de turno. La propia Presidencia ha presentado esa reforma como una garantía de estabilidad democrática, mientras que medios como Swissinfo y Diario Libre destacaron que ningún presidente podrá aspirar a un tercer período.
Eso cambia por completo el mapa político: el PRM ya no podrá depender directamente de la figura presidencial que le dio dos victorias consecutivas. Tendrá que transferir popularidad, estructura y narrativa a un nuevo liderazgo.
Tendencia 1: El PRM sigue arriba, pero enfrenta el riesgo de la sucesión
El PRM llega al ciclo 2028 como el partido dominante, pero con un reto delicado: escoger candidato sin fracturarse. La encuesta Gallup-Diario Libre de mayo de 2026 muestra al PRM liderando la simpatía partidaria con 30.4 %, mientras Fuerza del Pueblo y PLD aparecen prácticamente empatados alrededor del 19 %. El mismo estudio advierte que ningún partido tendría hoy apoyo suficiente para garantizar una victoria en primera vuelta.
Dentro del oficialismo, David Collado aparece como la figura mejor posicionada. Gallup-Diario Libre lo coloca con 61.8 % de preferencia entre simpatizantes del PRM, muy por encima de Carolina Mejía, que registra 21.1 %. También encabeza el ranking de favorabilidad nacional con 60.8 % de imagen positiva.
La ventaja de Collado tiene una lectura política clara: representa continuidad gubernamental, pero con una imagen más gerencial que partidaria. Eso puede ayudar al PRM a conectar con votantes moderados, independientes y sectores que valoran estabilidad económica, turismo, inversión y gestión pública.
El riesgo está en la interna. El PRM tiene muchas figuras con aspiraciones y poder territorial. Si la candidatura se define como una imposición o si los grupos internos no se integran bien, el partido puede entrar en desgaste antes de enfrentar a la oposición.
Tendencia 2: Fuerza del Pueblo busca convertir liderazgo en alternativa real
Fuerza del Pueblo aparece como el principal competidor estratégico del PRM. Aunque no siempre lidera en intención directa de voto, sí ha mostrado fortaleza en percepción de confianza y preferencia de gobierno. Una encuesta ADEMedia reseñada por Acento colocó a Fuerza del Pueblo por encima del PRM y del PLD cuando se preguntó qué partido preferían los ciudadanos para gobernar a partir de 2028.
Leonel Fernández sigue siendo el eje central de esa organización. En la encuesta Gallup-Diario Libre, entre simpatizantes de Fuerza del Pueblo, Leonel alcanza 64.9 % de apoyo como opción presidencial, frente a 31.7 % de Omar Fernández.
Aquí hay una doble lectura. Por un lado, Leonel mantiene experiencia, estructura, recordación y liderazgo opositor. Por otro lado, Omar Fernández representa renovación generacional y capacidad de conectar con votantes más jóvenes o menos partidizados. La gran pregunta para Fuerza del Pueblo será si apuesta por la experiencia de Leonel o por una transición generacional que proyecte futuro.
La FP tiene una ventaja: su narrativa opositora es más clara que la del PLD. Pero también tiene un desafío: ampliar su techo electoral más allá del leonelismo tradicional.
Tendencia 3: El PLD sigue vivo, pero necesita una nueva historia
El PLD entra al camino de 2028 con estructura, historia y militancia, pero también con un problema de identidad política. Después de dominar la política dominicana durante años, el partido aún busca una narrativa convincente para explicar su retorno al poder.
En febrero de 2026, el PLD oficializó una lista preliminar de ocho aspirantes presidenciales, entre ellos Francisco Javier García, Charles Mariotti, Francisco Domínguez Brito, Ramón Ventura Camejo, Gonzalo Castillo, Luis de León, Manfred Mata y Mario Bruno González. Acento reportó que el partido aprobó escoger un único aspirante en el último trimestre de 2026 mediante consulta abierta.
El problema del PLD no es solo quién será candidato. Es qué mensaje llevará. Si se presenta únicamente como nostalgia de gestión, puede quedarse atrapado entre el PRM, que controla el poder, y Fuerza del Pueblo, que ocupa parte del espacio opositor tradicional peledeísta.
Para ser competitivo, el PLD tendría que hacer tres cosas: renovar su imagen, diferenciarse de la Fuerza del Pueblo y reconectar con sectores populares que antes lo veían como instrumento de movilidad social.
Tendencia 4: El voto independiente será decisivo
Uno de los datos más importantes de Gallup-Diario Libre es que 23.5 % de los entrevistados afirma no simpatizar con ninguna organización política. Eso significa que una parte considerable del electorado dominicano no está amarrada a siglas, sino a percepciones de gestión, liderazgo, confianza y expectativas económicas.
Ese dato conecta con la abstención de 2024. Aunque el PRM ganó ampliamente, la baja participación mostró que muchos ciudadanos no se sienten totalmente representados por la oferta política tradicional.
En 2028, la elección puede decidirse menos por maquinarias partidarias y más por quién logre hablarle al votante cansado, al joven sin identificación partidaria, a la clase media presionada por el costo de vida y a los sectores populares que quieren estabilidad, pero también resultados concretos.
Tendencia 5: La economía será el terreno central de la campaña
La economía seguirá siendo el eje más importante. República Dominicana mantiene fortalezas macroeconómicas, pero el electorado no vota solamente por crecimiento del PIB: vota por empleo, precios, servicios, seguridad y capacidad de progreso familiar.
El Banco Mundial reporta que la economía dominicana creció 2.1 % en 2025 y proyecta 3.6 % para 2026 y 4.4 % para 2027, impulsada por inversión privada, construcción, remesas, turismo, minería e inversión extranjera directa.
El FMI también señala que, tras una desaceleración a finales de 2024 y la primera mitad de 2025, la actividad económica muestra señales de recuperación, con crédito, exportaciones y turismo repuntando, mientras la inflación se mantiene cerca de la meta.
Pero hay una tensión social. El boletín oficial de pobreza monetaria de 2025 indica que la pobreza general bajó a 17.3 %, desde 19.0 % en 2024, pero también advierte brechas persistentes por territorio, género y edad. Además, señala que la inflación y la distribución del ingreso limitaron parte de los avances.
Esto significa que el oficialismo intentará vender estabilidad, crecimiento y continuidad, mientras la oposición tratará de convertir el costo de vida, la desigualdad, la calidad de los servicios públicos y los salarios en temas centrales de campaña.
Tendencia 6: Seguridad ciudadana y migración seguirán polarizando el debate
La seguridad será otro eje fuerte. El Gobierno ha presentado como logro la reducción de la tasa de homicidios a 8.15 por cada 100,000 habitantes en 2025, la más baja desde que se tienen registros, según datos citados por la Presidencia.
Sin embargo, reportes internacionales como el de OSAC mantienen que el crimen continúa siendo una preocupación importante en República Dominicana, especialmente por robos armados, motocicletas usadas en delitos, armas de fuego y criminalidad urbana.
La migración haitiana y la crisis de Haití también seguirán marcando la agenda. AP reportó que el Gobierno dominicano anunció en 2024 deportaciones de hasta 10,000 haitianos por semana, una política que generó críticas de activistas de derechos humanos y fue defendida por las autoridades como respuesta al aumento migratorio y la crisis haitiana.
Más recientemente, AP informó que dirigentes opositores criticaron un memorando con Estados Unidos sobre la entrada temporal de ciertos deportados de terceros países, alegando preocupaciones de soberanía y transparencia, mientras Cancillería defendió que el acuerdo respeta la ley dominicana y no afecta la política migratoria ni el control fronterizo.
En campaña, estos temas pueden activar emociones fuertes: seguridad nacional, soberanía, derechos humanos, presión sobre servicios públicos y relación con Estados Unidos.
Escenarios rumbo a 2028
Escenario 1: Continuidad del PRM con rostro nuevo
Es el escenario más probable si el Gobierno mantiene estabilidad económica, logra una transición interna ordenada y el candidato oficialista conecta con independientes. David Collado aparece hoy como la figura mejor posicionada, pero una elección todavía a dos años puede cambiar con crisis, errores o divisiones internas.
Escenario 2: Fuerza del Pueblo capitaliza el desgaste del Gobierno
Si aumenta la percepción de cansancio con el PRM, Fuerza del Pueblo puede convertirse en el principal vehículo opositor. Su ventaja es que tiene liderazgo reconocible. Su debilidad es que debe decidir si apuesta por experiencia o renovación.
Escenario 3: El PLD se convierte en árbitro o vuelve a competir
El PLD podría quedar como tercera fuerza decisiva, especialmente si ninguna organización se acerca al 50 %. Pero para volver a ser opción de poder necesita algo más que estructura: necesita un relato nuevo, un candidato fuerte y una propuesta diferenciada.
Escenario 4: Elección de segunda vuelta o competencia cerrada
Los datos actuales sugieren fragmentación. Si las tendencias se mantienen, 2028 podría moverse hacia una lógica de segunda vuelta, alianzas postelectorales o voto útil, aunque todavía es temprano para afirmarlo con certeza. Gallup-Diario Libre ya advierte que ningún partido tendría hoy apoyo suficiente para asegurar victoria en primera vuelta.
Conclusión editorial
La tendencia central rumbo a 2028 es clara: República Dominicana entra en una etapa de transición política. El PRM conserva ventaja, pero ya no tendrá a Abinader en la boleta. Fuerza del Pueblo se consolida como oposición competitiva, pero debe resolver su dilema generacional. El PLD intenta reconstruirse, pero necesita recuperar credibilidad y narrativa.
La elección de 2028 no será solo una competencia entre partidos. Será una disputa entre continuidad, retorno, renovación y descontento. El ganador será quien logre conectar con el votante independiente, responder al costo de vida, transmitir confianza económica y manejar con firmeza temas sensibles como seguridad, migración y servicios públicos.

