Análisis editorial | RD Herald
Santo Domingo, RD Herald. – El Banco de Reservas de la República Dominicana celebró la noche de este martes su 85 aniversario con una gala musical en el Gran Domo del Club Banreservas. Hubo artistas, invitados especiales, discursos y reconocimientos. Sin embargo, más allá de la solemnidad del acto, queda una pregunta que merece atención: ¿cómo es posible que una celebración de semejante importancia haya dejado la impresión de pasar casi inadvertida para una parte del público?
No se trata de cuestionar la calidad del espectáculo ni de restar méritos a los artistas participantes. Mucho menos de desconocer la trayectoria de una institución que durante 85 años ha acompañado el desarrollo económico y social de la República Dominicana.
Se trata de algo diferente: la capacidad de comunicar, proyectar y convertir un acontecimiento institucional en un motivo de orgullo colectivo.
Porque Banreservas no es cualquier banco. Es una institución estrechamente vinculada a la historia nacional y cuya presencia trasciende las operaciones financieras.
Y precisamente por eso, sus aniversarios siempre han representado mucho más que una ceremonia para invitados.
CUANDO LOS ANIVERSARIOS DE BANRESERVAS ERAN ACONTECIMIENTOS NACIONALES
Basta recordar la celebración de su 80 aniversario, en octubre de 2021.
En aquella ocasión, Banreservas organizó una extraordinaria gala musical con la participación de figuras tan populares como Eddy Herrera, Milly Quezada, Maridalia Hernández, Raulín Rosendo y Jandy Ventura, acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección del maestro José Antonio Molina.
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje dedicado a dos leyendas de la música tropical dominicana: Johnny Ventura y Johnny Pacheco, fallecidos ese mismo año.
La participación de Jandy Ventura, recordando el legado de su padre, y el reconocimiento al maestro Johnny Pacheco aportaron una dimensión sentimental que trascendió el espectáculo.
La conmemoración tuvo presentaciones tanto en el Teatro Nacional Eduardo Brito, en Santo Domingo, como en el Gran Teatro del Cibao, en Santiago.
Además, el aniversario estuvo acompañado por actividades culturales y una exposición sobre la historia de la institución.
Aquella celebración combinó música, memoria histórica, identidad nacional y una proyección institucional que permitió convertir el aniversario en un acontecimiento de amplia repercusión.
No fue simplemente una fiesta bancaria. Fue una celebración de la dominicanidad.
EN 2026 TAMBIÉN HUBO GRANDES ARTISTAS, PERO ¿DÓNDE ESTUVO EL IMPACTO?
La gala de los 85 años contó con figuras de indiscutible trayectoria, entre ellas Maridalia Hernández, Frank Ceara, Adalgisa Pantaleón, Roger Zayas, Quico Rizek y Mariela Mercado.
También participó la reconocida violinista Aysha Syed, acompañada por la Orquesta Filarmónica de Santo Domingo, bajo la dirección del maestro Amaury Sánchez.
El repertorio rindió homenaje a compositores dominicanos como Juan Luis Guerra, Rafael Solano, Luis Alberti y Ñico Lora.
Es decir, talento artístico no faltó.
Tampoco faltaron personalidades del ámbito empresarial, cultural y gubernamental.
El presidente ejecutivo de Banreservas, Leonardo Aguilera, aprovechó la ocasión para destacar los resultados financieros de la institución y anunciar un nuevo reconocimiento internacional relacionado con su seguridad bancaria.
La celebración tuvo contenido, categoría y méritos suficientes para convertirse en un acontecimiento de gran proyección.
Entonces, ¿por qué no produjo, al menos en la percepción de este análisis, el mismo entusiasmo público que otras conmemoraciones?
La respuesta podría encontrarse menos en lo ocurrido sobre el escenario y más en la manera en que se construyó y comunicó el acontecimiento.
LAS RELACIONES PÚBLICAS NO CONSISTEN SOLAMENTE EN ENVIAR NOTAS DE PRENSA
Aquí aparece un aspecto que merece una reflexión dentro de la propia institución.
En los últimos tiempos, y particularmente durante el último año, la comunicación institucional de Banreservas parece haber perdido parte de aquella cercanía y capacidad de convocatoria que durante mucho tiempo distinguieron sus relaciones con la prensa, los comunicadores y distintos sectores de la sociedad.
Se trata de una apreciación editorial, no de una evaluación interna de desempeño ni de una conclusión sustentada en estadísticas de audiencia.
Pero es una percepción que plantea una pregunta legítima.
¿Está llegando Banreservas a la ciudadanía con la misma fuerza comunicacional de antes?
Una institución puede disponer de importantes recursos, contratar excelentes artistas, organizar una ceremonia impecable y reunir a personalidades influyentes. Sin embargo, si el acontecimiento no logra conectar con el público, una parte considerable de su potencial comunicacional se pierde.
Las relaciones públicas modernas no pueden limitarse a organizar actos, distribuir invitaciones, preparar discursos y remitir fotografías al concluir las actividades.
Requieren planificación, relaciones sostenidas con los medios, creatividad, conocimiento de las audiencias y capacidad para generar interés antes, durante y después de cada acontecimiento.
Un aniversario de 85 años no se celebra todos los días.
Y cuando se trata de una institución con la historia y el peso de Banreservas, semejante acontecimiento merece una estrategia de comunicación proporcional a su importancia.
LA DIFERENCIA ENTRE INVITAR A UNA GALA Y HACER PARTÍCIPE A TODO UN PAÍS
Es justo reconocer que la celebración de 2026 recibió cobertura en medios de comunicación y que el banco había desarrollado encuentros previos con directores de medios y líderes de opinión.
Por tanto, sería incorrecto afirmar que no existió una labor de comunicación.
La interrogante es otra: ¿fue suficiente esa labor para lograr el impacto público que podía esperarse de un aniversario tan significativo?
No es lo mismo conseguir que una noticia aparezca en determinados medios que lograr que la población se identifique con ella.
Tampoco es igual convocar a un grupo de invitados que construir una celebración capaz de despertar interés más allá de los asistentes.
Los aniversarios institucionales constituyen oportunidades extraordinarias para fortalecer la reputación, recordar la historia, acercarse a las nuevas generaciones y renovar los vínculos emocionales con los ciudadanos.
En el caso de Banreservas, esa oportunidad adquiere todavía mayor importancia porque se trata de una entidad que históricamente ha procurado proyectarse como el banco de todos los dominicanos.
Una comunicación verdaderamente efectiva debería conseguir que ese concepto se refleje también en sus grandes celebraciones.
UNA HISTORIA QUE MERECE SER CONTADA CON MAYOR FUERZA
Fundado el 24 de octubre de 1941, Banreservas llega a sus 85 años con una posición relevante dentro del sistema financiero dominicano.
Según las cifras presentadas por su presidente ejecutivo, al cierre de septiembre de 2026 la entidad registraba activos por RD$1.53 billones y utilidades acumuladas superiores a RD$21,000 millones.
Son resultados que forman parte del mensaje institucional y que merecen ser comunicados de manera comprensible a la ciudadanía.
Pero la historia de Banreservas no puede contarse únicamente mediante balances, indicadores y reconocimientos.
También está vinculada a generaciones de empleados, clientes, emprendedores, artistas, deportistas y familias que han mantenido una relación con la institución.
Precisamente ahí reside una de las mayores fortalezas de su imagen pública.
Y esa dimensión humana no debería perder protagonismo.
EL RETO NO ES ORGANIZAR MEJORES FIESTAS, SINO COMUNICAR MEJOR
La gala del 85 aniversario puede haber sido un éxito artístico y organizativo para quienes estuvieron presentes.
La calidad de sus participantes así lo sugiere.
Sin embargo, una celebración institucional no termina cuando se apagan las luces del escenario.
Su verdadero alcance también se mide por la conversación que genera, la memoria que deja y la capacidad de proyectar sus mensajes hacia quienes no pudieron asistir.
En ese terreno es donde la estrategia de comunicación merece una revisión crítica.
La observación no implica desconocer el trabajo de los profesionales que actualmente desempeñan esas funciones, ni atribuirles sin pruebas responsabilidades individuales.
Significa reconocer que una institución de semejante importancia debe evaluar permanentemente la eficacia de sus mecanismos de comunicación y su relación con los diferentes públicos.
Banreservas tiene historia, prestigio, recursos y talento para realizar grandes celebraciones. Lo que no debería permitirse es que una parte del país se entere de ellas cuando ya han terminado.
Porque celebrar 85 años es importante.
Pero conseguir que los dominicanos sientan que también forman parte de esa celebración es, precisamente, el verdadero desafío de unas buenas relaciones públicas.


