🇭🇹 ESPECIAL RD HERALD
🎙️ EL JEFE EXPLICA
HAITÍ: CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ
Capítulo #1
Puerto Príncipe, RD Herald. – Para comprender el Haití de 2026 hay que olvidarse durante unos minutos de Jimmy “Barbecue” Chérizier, Viv Ansanm, los secuestros y las imágenes de hombres armados recorriendo Puerto Príncipe.
Hay que retroceder más de 230 años.
Porque antes de convertirse en uno de los países más pobres y convulsos del continente, el territorio que hoy conocemos como Haití fue Saint-Domingue, la extraordinariamente lucrativa colonia francesa basada en plantaciones y en un sistema esclavista de brutal explotación.
Y ahí comienza una de las grandes paradojas de la historia haitiana:
una tierra extraordinariamente productiva produjo enormes riquezas, pero esas riquezas no pertenecían a la inmensa mayoría de quienes las producían.
1791: los esclavizados se rebelan
En agosto de 1791 comenzó una insurrección de esclavizados que terminaría transformándose en una revolución.
De aquel proceso emergieron figuras como Toussaint Louverture, Jean-Jacques Dessalines y Henri Christophe.
Francia intentó recuperar el control.
Napoleón Bonaparte envió una poderosa expedición.
Pero las fuerzas francesas fueron derrotadas.
Y el 1 de enero de 1804, Dessalines proclamó la independencia.
Había ocurrido algo extraordinario:
personas esclavizadas habían derrotado militarmente a una potencia colonial y creado un Estado independiente.
Haití se convirtió así en un símbolo universal de emancipación.
Pero la victoria militar no significó que el nuevo país comenzara su existencia en condiciones normales.
El precio de haber derrotado a Francia
Aquí aparece uno de los acontecimientos que analizaremos profundamente en el Capítulo #2, porque merece una entrega completa.
Francia tardó más de dos décadas en reconocer la independencia haitiana.
Cuando finalmente lo hizo en 1825, el reconocimiento llegó acompañado de una exigencia extraordinaria:
Haití debía indemnizar a antiguos propietarios franceses por las propiedades —incluidas las personas esclavizadas— que habían perdido como consecuencia de la revolución.
Para un Estado joven, aislado y con enormes necesidades internas, aquello representó una carga monumental.
Haití tuvo que endeudarse para pagar.
Y durante décadas una parte importante de sus recursos quedó comprometida con obligaciones externas.
¿Fue esa indemnización la única causa de la pobreza haitiana?
No.
Y eso será importantísimo en nuestra serie.
La historia de Haití no puede reducirse a:
“Francia tiene toda la culpa.”
Pero tampoco puede contarse seriamente ignorando aquella enorme carga financiera.
🔎 LA CLAVE DEL JEFE
“Haití siempre fue pobre.”
❌ No exactamente.
Éste será nuestro primer mito de la serie.
El territorio haitiano produjo enormes riquezas durante la época colonial.
El problema está en quién controlaba aquella riqueza, mediante qué sistema se producía y qué ocurrió después de la independencia.
Por eso decir simplemente que “Haití siempre fue pobre” borra una parte esencial de la historia.
Y apenas cuatro años después asesinaron al fundador
Jean-Jacques Dessalines no gobernaría durante mucho tiempo.
Fue asesinado en 1806.
El país terminó dividido políticamente entre diferentes gobiernos antes de reunificarse en 1820.
Es decir:
la inestabilidad política comenzó prácticamente junto con la República.
Y esto se repetirá una y otra vez durante los siguientes dos siglos:
presidentes derrocados,
asesinatos,
gobiernos provisionales,
dictaduras,
golpes,
intervenciones extranjeras
y períodos relativamente breves de estabilidad.
🇩🇴 1822: aquí entra República Dominicana en nuestra historia
Este capítulo es fundamental para nosotros.
En 1822, bajo el gobierno de Jean-Pierre Boyer, Haití ocupó la parte oriental de La Española.
La ocupación haitiana se prolongaría durante 22 años, hasta que el movimiento encabezado por los independentistas dominicanos culminó con la proclamación de la República Dominicana en 1844.
Pero no voy a despachar esos 22 años en tres párrafos.
Eso merece su propio capítulo.
Porque ahí nacieron acontecimientos, resentimientos, interpretaciones históricas y narrativas que todavía influyen en la manera en que dominicanos y haitianos se miran mutuamente.
Y cuando lleguemos al capítulo dedicado a “una isla, dos historias”, vamos a contar tanto la visión dominicana como la haitiana y a separar hechos documentados de mitos repetidos durante generaciones.
Después de 1844 Haití tampoco encontró estabilidad
Entre 1843 y 1915 Haití experimentó 22 cambios de gobierno, según el recuento histórico del Departamento de Estado estadounidense.
Éste es un dato extraordinariamente importante.
Porque demuestra que la debilidad institucional haitiana es anterior a las bandas actuales, anterior a la ONU, anterior a los Duvalier e incluso anterior a la ocupación estadounidense.
El país nunca consiguió consolidar durante largos períodos instituciones suficientemente estables para impedir que las luchas por el poder terminaran repetidamente en violencia.
🇺🇸 1915: Estados Unidos ocupa Haití
En 1915, después de otro período de enorme inestabilidad política, tropas estadounidenses desembarcaron en Haití.
La ocupación duró hasta 1934.
Estados Unidos controló aspectos fundamentales de las finanzas haitianas, impulsó obras públicas y contribuyó a organizar una fuerza militar profesional.
Pero también concentró poder, limitó la soberanía haitiana y generó una profunda resistencia nacionalista.
Incluso evaluaciones históricas estadounidenses reconocen esa contradicción: hubo determinadas mejoras materiales, mientras muchos haitianos consideraban la ocupación una afrenta directa a su soberanía.
Éste será otro patrón que encontraremos constantemente:
intervenciones extranjeras que solucionan algunos problemas mientras crean o agravan otros.
1957: aparece François “Papa Doc” Duvalier
Después vendría uno de los capítulos más oscuros.
François Duvalier, conocido como Papa Doc, llegó al poder en 1957.
Terminó estableciendo una dictadura.
En 1964 se proclamó presidente vitalicio.
Para proteger su régimen creó una fuerza paramilitar conocida popularmente como los Tonton Macoutes, utilizada para intimidar, perseguir y eliminar opositores.
Arrestos arbitrarios, torturas, asesinatos y represión se convirtieron en instrumentos del poder.
Cuando Papa Doc murió en 1971, el poder pasó a su hijo:
Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier.
Tenía apenas 19 años.
También gobernaría como presidente vitalicio.
Casi 30 años de Duvalier
Padre e hijo gobernaron Haití durante casi tres décadas.
El resultado fue una combinación devastadora:
autoritarismo, corrupción, debilitamiento institucional, represión y pobreza.
Finalmente, en febrero de 1986, enormes protestas populares y presión internacional provocaron la caída de Baby Doc, quien abandonó Haití rumbo a Francia.
Parecía abrirse una oportunidad democrática.
Pero tampoco sería sencilla.
1990: Haití elige a Aristide
En diciembre de 1990, el sacerdote Jean-Bertrand Aristide ganó las elecciones presidenciales con aproximadamente 67 % de los votos en unos comicios considerados ampliamente libres y justos por observadores internacionales.
Parecía comenzar una nueva era.
Duró meses.
En septiembre de 1991 Aristide fue derrocado por un golpe militar.
Otra vez:
elección → crisis → violencia → intervención internacional.
En 1994, una fuerza multinacional encabezada por Estados Unidos permitió su regreso al poder.
Posteriormente Haití lograría incluso algo históricamente excepcional: en 1996 René Préval recibió constitucionalmente la presidencia después de unas elecciones, en lo que fue la primera transferencia entre dos presidentes democráticamente electos de la historia haitiana.
Había esperanza.
Pero la estabilidad no se consolidó.
2004: Aristide vuelve a salir
Aristide regresó posteriormente a la presidencia.
En 2004, en medio de una rebelión armada, enorme presión política interna y presión internacional, dejó nuevamente el poder y salió al exilio.
Todavía existen interpretaciones encontradas sobre las circunstancias exactas de su salida.
Y aquí vamos a aplicar otra regla de esta serie:
cuando la historia esté disputada, RD Herald dirá que está disputada.
No vamos a convertir interpretaciones políticas en hechos.
Después llegó MINUSTAH, la misión de estabilización de Naciones Unidas.
Estuvo en Haití desde 2004 hasta 2017.
Ayudó a recuperar determinados niveles de seguridad y fortalecer a la Policía haitiana.
Pero su legado quedó profundamente marcado por dos escándalos enormes:
abusos sexuales cometidos por integrantes de la misión
y la introducción del cólera, que provocó una catástrofe sanitaria.
Otra vez aparece nuestra paradoja:
una intervención destinada a estabilizar Haití terminó dejando también profundas heridas.
🌎 2010: entonces la tierra tembló
El 12 de enero de 2010, un terremoto devastador golpeó Haití.
Puerto Príncipe y sus alrededores sufrieron una destrucción gigantesca.
Murieron enormes cantidades de personas, aunque las estimaciones exactas continúan siendo objeto de debate.
Edificios gubernamentales quedaron destruidos.
Casas.
Hospitales.
Escuelas.
Infraestructura.
El país que ya tenía instituciones débiles sufrió una catástrofe de dimensiones históricas.
Llegaron miles de millones de dólares en ayuda internacional.
Llegaron organizaciones no gubernamentales.
Llegaron agencias internacionales.
Llegaron promesas.
Pero Haití no consiguió reconstruirse institucionalmente al mismo ritmo que reconstruía parte de su infraestructura.
Y ahí surge una pregunta que también investigaremos:
¿Dónde terminó todo el dinero enviado para reconstruir Haití?
La respuesta es muchísimo más complicada que decir simplemente:
“Se lo robaron.”
Hubo corrupción, proyectos fallidos, fragmentación de la ayuda, decisiones internacionales cuestionables y enormes problemas de capacidad estatal.
Lo veremos.
2017: Jovenel Moïse llega al poder
Después de Michel Martelly llegó Jovenel Moïse.
Su gobierno enfrentó protestas, acusaciones de corrupción, inflación, deterioro económico, conflictos políticos y un crecimiento acelerado de las bandas armadas.
Hasta que ocurrió algo que estremeció al mundo.
7 de julio de 2021: asesinan al presidente dentro de su casa
Un comando armado entró en la residencia privada de Jovenel Moïse.
El presidente fue asesinado.
Su esposa resultó herida.
Y Haití quedó nuevamente sin una conducción institucional normal.
Ese asesinato no creó todos los problemas haitianos.
Pero eliminó una de las últimas barreras que contenían el vacío de poder.
Las bandas comenzaron a expandirse.
Controlaron barrios.
Después carreteras.
Después accesos estratégicos.
Después infraestructura.
Policías fueron asesinados.
Cárceles fueron atacadas.
Miles de presos escaparon.
Familias completas abandonaron sus hogares.
Y el Estado fue perdiendo territorio.
2026: llegamos finalmente al Haití de hoy
Hoy las bandas controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y se expanden hacia otras regiones.
La violencia ha desplazado aproximadamente 1.5 millones de personas.
Una fuerza internacional respaldada por Naciones Unidas intenta apoyar a las fuerzas haitianas, mientras el país se prepara —si la seguridad lo permite— para celebrar elecciones generales el 13 de diciembre de 2026, las primeras desde 2016.
Y apenas este fin de semana vimos hasta dónde llega el problema.
En Kenscoff, una zona montañosa estratégica próxima a Puerto Príncipe, un ataque dejó al menos 47 muertos, 22 heridos y más de 50 secuestrados.
Algunas víctimas, incluidos niños, fueron asesinadas mientras buscaban refugio en un recinto religioso, según los reportes de Naciones Unidas recogidos por AP.
Eso ocurrió ahora.
No hace diez años.
🎙️ ENTONCES, JEFE: ¿QUIÉN DESTRUYÓ HAITÍ?
Después de este recorrido alguien probablemente quiera una respuesta sencilla:
Francia.
Estados Unidos.
Los políticos haitianos.
Las élites.
Las dictaduras.
La ONU.
Los terremotos.
Las bandas.
Y aquí está la primera gran conclusión de nuestra serie:
NINGUNA DE ESAS RESPUESTAS, POR SÍ SOLA, EXPLICA HAITÍ.
Todas forman parte de la historia.
La deuda impuesta por Francia tuvo consecuencias.
Las intervenciones extranjeras tuvieron consecuencias.
Las dictaduras tuvieron consecuencias.
La corrupción y las decisiones de las propias élites haitianas tuvieron consecuencias.
La debilidad institucional tuvo consecuencias.
Los desastres naturales tuvieron consecuencias.
Las decisiones de la comunidad internacional tuvieron consecuencias.
Y la transformación de grupos armados en verdaderos poderes territoriales terminó empujando al Estado hacia la situación actual.
Haití no cayó un día.
Haití fue acumulando crisis durante más de dos siglos.
Y precisamente por eso reconstruirlo será muchísimo más difícil que derrotar militarmente a una banda.

