Washington, RD Herald. – Estados Unidos anunció este lunes una ampliación de su régimen de sanciones contra Irán, buscando incrementar la presión económica sobre Teherán, aunque la administración estadounidense decidió por el momento no aplicar algunas de las alternativas más severas que estaban bajo consideración.
El Departamento del Tesoro puso al resto del mundo sobre aviso respecto a la continuidad de negocios con la República Islámica y amplió el alcance de las denominadas sanciones secundarias. Washington, sin embargo, evitó recurrir inmediatamente a medidas que podrían haber producido un impacto todavía mayor sobre el mercado energético mundial.
La respuesta iraní está concentrándose en el estrecho de Ormuz.
Una nueva autoridad iraní colocó 45 petroleros en una lista negra por supuestas violaciones de sus reglas de tránsito y amenazó a esas embarcaciones con multas, detención e incluso confiscación de sus cargamentos. Irán advirtió también sobre consecuencias para buques que realicen transferencias de petróleo con las embarcaciones señaladas.
Paradójicamente, el petróleo reaccionó a la baja. El Brent perdió más de US$2 por barril, en parte porque las medidas estadounidenses resultaron menos agresivas de lo que algunos operadores habían anticipado.
El peligro, sin embargo, continúa concentrado en Ormuz. Cualquier choque entre fuerzas iraníes, estadounidenses o embarcaciones comerciales podría cambiar nuevamente el escenario en cuestión de horas.

