Santo Domingo, RD Herald. – La Suprema Corte de Justicia se encamina hacia una de las renovaciones institucionales más importantes de los últimos años luego de que cuatro de sus magistrados decidieran no someterse al proceso de evaluación de desempeño del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) para optar por permanecer durante un nuevo período en la alta corte.
Los magistrados que declinaron son Luis Henry Molina Peña, actual presidente de la Suprema Corte de Justicia; Manuel Ramón Herrera Carbuccia, primer sustituto del presidente; y las juezas Nancy Salcedo Fernández y María Garabito Ramírez.
La situación adquiere una dimensión especial porque no estamos únicamente ante la salida de varios integrantes del tribunal: el presidente y su primer sustituto se encuentran entre quienes decidieron no continuar en el proceso, obligando al CNM a afrontar una recomposición significativa de la Suprema y de su dirección.
¿Renunciaron inmediatamente a la Suprema?
Aquí conviene hacer una precisión importante.
Las informaciones disponibles describen las decisiones fundamentalmente como una renuncia o declinación a someterse a la evaluación del CNM para continuar durante otro período, no como cuatro abandonos instantáneos de sus funciones judiciales el mismo día.
Los magistrados habían llegado al término del período constitucional de siete años sujeto a evaluación, y el procedimiento del CNM determina si quienes concluyen ese período permanecen o son sustituidos.
Por tanto, el efecto principal de las cuatro decisiones es claro:
el Consejo Nacional de la Magistratura tendrá que llenar esas posiciones dentro del proceso de renovación de la Suprema.
¿Por qué cuatro jueces decidieron no evaluarse?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
Las decisiones se produjeron en un período muy corto y han provocado interrogantes entre abogados y especialistas acerca del propio mecanismo de evaluación. Los magistrados han ofrecido explicaciones sobre sus respectivas decisiones, mientras diferentes juristas han reaccionado públicamente con interpretaciones distintas sobre lo ocurrido.
Pero existe un elemento adicional que merece atención.
El proceso del CNM cuenta con criterios técnicos, éticos y profesionales establecidos en el Reglamento 2-25, pero un análisis publicado este martes por Diario Libre señala que no existe públicamente un sistema objetivo de puntuación que permita conocer con exactitud cómo se pasa de esos indicadores a la decisión definitiva de confirmar o excluir a un magistrado.
Eso no significa que el procedimiento sea automáticamente irregular.
Pero sí plantea una pregunta legítima sobre la transparencia:
¿Cómo sabe un juez evaluado exactamente qué puntuación obtuvo y por qué merece continuar o ser sustituido?
Y esa discusión podría trascender las cuatro decisiones actuales.
El caso Luis Henry Molina
La salida futura de Luis Henry Molina tiene especial relevancia.
Molina ha encabezado la Suprema Corte de Justicia y el Consejo del Poder Judicial durante una etapa caracterizada por un fuerte proceso de digitalización, modernización administrativa y gestión tecnológica del sistema judicial.
Su gestión también ha atravesado controversias y reclamos internos. Este mismo año jueces y servidores judiciales realizaron protestas relacionadas con salarios y condiciones laborales. Posteriormente, el Consejo del Poder Judicial alcanzó acuerdos que contemplan un aumento general de 30 % para jueces y puestos administrativos, distribuido entre 2026 y 2027, además de ajustes mayores para parte del personal de apoyo.
Por tanto, el eventual relevo en la presidencia no significará solamente cambiar el nombre colocado al frente de la Suprema.
El próximo presidente heredará un proceso de transformación tecnológica e institucional en marcha, junto con desafíos históricos como la mora judicial, el acceso desigual a la justicia y la confianza ciudadana en la independencia del sistema.

