¿PUEDE OCURRIR UN GRAN TERREMOTO EN REPÚBLICA DOMINICANA? SÍ: EL PELIGRO EXISTE Y DEBEMOS PREPARARNOS

El fuerte terremoto ocurrido en Colombia vuelve a poner sobre la mesa una realidad que los dominicanos no debemos ignorar: vivimos sobre una isla atravesada y rodeada por importantes sistemas tectónicos. No sabemos cuándo llegará el próximo gran sismo, pero sí sabemos qué podemos hacer antes, durante y después para salvar vidas.

Santo Domingo, RD Herald. – Cada vez que un terremoto de gran magnitud golpea algún país de nuestra región surge inevitablemente una pregunta entre los dominicanos: ¿podría ocurrir algo semejante en República Dominicana?

La respuesta responsable es .

Eso no significa que exista evidencia científica de que un gran terremoto esté a punto de producirse en territorio dominicano. Significa algo diferente y muy importante: República Dominicana está situada en una región tectónicamente activa y posee antecedentes históricos de terremotos destructivos, por lo que prepararnos no constituye alarmismo, sino prevención.

La ciencia actualmente puede identificar fallas, estudiar movimientos tectónicos, calcular amenazas y establecer probabilidades. Lo que todavía no puede hacer es predecir con precisión el día, la hora y el lugar exactos de un terremoto.

Por eso debemos desconfiar de mensajes que comienzan a circular después de grandes sismos asegurando que “ahora viene República Dominicana”.

Un terremoto ocurrido en Colombia, México, Chile, Puerto Rico o cualquier otro lugar no significa automáticamente que República Dominicana será la próxima.

Pero tampoco debemos cometer el error contrario: creer que aquí nunca sucederá.

¿POR QUÉ REPÚBLICA DOMINICANA TIENE RIESGO?

La isla de La Española está situada en una compleja zona de interacción entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica.

Dos grandes sistemas de fallas tienen especial importancia.

Al norte se encuentra la falla Septentrional, que atraviesa o afecta principalmente la región norte de la isla y el valle del Cibao.

Al sur se encuentra el sistema Enriquillo–Plantain Garden, relacionado con importantes eventos sísmicos históricos en La Española.

A esto se añaden estructuras tectónicas submarinas al norte y noreste de nuestro territorio.

El Servicio Geológico de Estados Unidos ha señalado en estudios científicos que la falla Septentrional constituye una fuente potencial de grandes terremotos para República Dominicana, particularmente por su proximidad al densamente poblado valle del Cibao.

Investigaciones del USGS sobre el sistema Enriquillo también concluyen que el sistema permanece sísmicamente activo y que tanto Haití como República Dominicana deben prepararse para futuros terremotos destructivos.

La conclusión, por tanto, no debe ser que “mañana habrá un terremoto”.

Debe ser:

Algún día volverá a ocurrir un terremoto importante en La Española y debemos estar preparados cuando llegue ese día.

NUESTRA HISTORIA YA NOS LO HA ADVERTIDO

República Dominicana no necesita observar otros países para comprobar que grandes terremotos pueden ocurrir aquí.

La historia sísmica de La Española contiene episodios destructivos durante los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX.

Particularmente importante fue el terremoto del 4 de agosto de 1946, ocurrido frente a la costa nordeste dominicana, considerado uno de los mayores terremotos registrados instrumentalmente en nuestra región.

El evento generó además un tsunami que afectó principalmente la costa nordeste.

Esto introduce otra consideración que muchas veces olvidamos:

República Dominicana no solamente posee riesgo de terremotos. Determinados terremotos submarinos también pueden generar tsunamis.

No todos los sismos producen maremotos. Para que ocurra generalmente deben combinarse determinadas características de magnitud, profundidad, localización y desplazamiento del fondo marino.

Pero las comunidades costeras deben conocer también ese peligro.

ENTONCES, ¿QUÉ TAN PROBABLE ES UN GRAN TERREMOTO EN RD?

Aquí debemos ser extremadamente cuidadosos.

No existe científicamente una cuenta regresiva que permita afirmar:

“faltan cinco años”.

“faltan veinte”.

“ocurrirá antes de 2030”.

Eso sería especulación.

En sismología, largos períodos sin grandes terremotos tampoco significan necesariamente que una falla haya dejado de representar peligro.

Los científicos estudian deformación de la corteza, desplazamientos mediante GPS, terremotos históricos, paleosismología y otras evidencias para evaluar la amenaza.

Por eso podemos hablar de riesgo sísmico elevado, pero no de una fecha.

Y existe una diferencia fundamental entre amenaza y desastre.

El terremoto es un fenómeno natural.

La catástrofe depende en gran medida de dónde ocurre, cómo construimos, cuántas personas están expuestas y qué tan preparados estamos.

Dos ciudades pueden experimentar movimientos similares y sufrir consecuencias completamente diferentes.

Ahí está probablemente la lección más importante para República Dominicana.

EL VERDADERO PROBLEMA: NUESTRAS EDIFICACIONES

En un terremoto, una gran cantidad de las muertes no se produce simplemente porque “la tierra se movió”.

Las personas mueren principalmente por colapso de edificaciones, caída de paredes, techos, cristales, muebles y objetos; incendios, deslizamientos y otras consecuencias secundarias.

República Dominicana posee el Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras R-001, establecido mediante el Decreto 201-11.

Su finalidad es precisamente establecer criterios para que las edificaciones sean diseñadas tomando en consideración las fuerzas generadas por los terremotos.

Pero tener reglamentos no resuelve por sí solo el problema.

Es indispensable que las normas se cumplan, sean fiscalizadas y se mantengan durante toda la vida de la estructura.

Una edificación diseñada correctamente puede perder seguridad si posteriormente alguien elimina columnas, modifica vigas, construye pisos adicionales sin cálculo estructural, abre grandes huecos, sobrecarga techos o realiza remodelaciones que alteran el sistema resistente.

Por eso existe una pregunta que miles de propietarios deberían comenzar a hacerse:

¿Sé realmente si la casa o edificio donde vivo resistiría razonablemente un terremoto fuerte?

Si existen dudas —especialmente en edificios antiguos, construcciones informales, estructuras modificadas o inmuebles que presentan grietas preocupantes— una evaluación realizada por un ingeniero estructural competente puede identificar vulnerabilidades.

QUÉ DEBEMOS HACER ANTES DE QUE OCURRA

La preparación comienza en nuestra propia casa.

Una familia dominicana debería identificar previamente los lugares más seguros de cada habitación y reconocer objetos que podrían convertirse en proyectiles durante una sacudida.

Armarios altos, libreros, televisores, calentadores, espejos y muebles pesados deben estar adecuadamente asegurados.

Las camas no deberían colocarse debajo de objetos pesados que puedan desprenderse.

Todos los integrantes de la familia deberían saber cómo cerrar, cuando sea seguro hacerlo, las principales conexiones de gas, electricidad y agua.

También debemos acordar un punto de reunión familiar.

¿Por qué?

Porque después de un terremoto posiblemente las redes celulares estarán congestionadas, algunos teléfonos no tendrán servicio y determinadas calles podrían quedar bloqueadas.

La familia debe saber de antemano dónde intentar reunirse.

También conviene establecer un contacto fuera de la zona afectada para centralizar información familiar.

LA MOCHILA DE EMERGENCIA

Cada hogar debería disponer de una mochila o kit fácilmente accesible que permita sobrevivir de manera autónoma durante las primeras horas o días posteriores a una emergencia.

Debe contener, entre otras cosas:

  • Agua potable.
  • Alimentos no perecederos.
  • Medicamentos indispensables.
  • Botiquín.
  • Linterna.
  • Radio portátil.
  • Baterías.
  • Cargador portátil para teléfonos.
  • Copias protegidas de documentos importantes.
  • Dinero en efectivo.
  • Silbato.
  • Artículos básicos de higiene.
  • Ropa sencilla y calzado resistente.
  • Artículos particulares necesarios para niños, envejecientes o personas con discapacidad.

No debemos guardar esa mochila en el lugar más difícil de alcanzar de la casa.

Debe estar accesible.

EMPIEZA EL TERREMOTO: ¿QUÉ HAGO?

Esta parte puede literalmente salvar una vida.

Si estás dentro de una edificación:

NO SALGAS CORRIENDO MIENTRAS LA TIERRA ESTÁ TEMBLANDO.

Muchísimas lesiones ocurren cuando las personas intentan correr mientras todo está moviéndose y quedan expuestas a cristales, fachadas, lámparas, cornisas y objetos que caen.

La recomendación internacional fundamental es:

AGÁCHATE – CÚBRETE – SUJÉTATE.

Agáchate para evitar que el movimiento te derribe.

Cúbrete debajo de una mesa o escritorio resistente cuando sea posible, protegiendo especialmente cabeza y cuello.

Sujétate al mueble hasta que termine el movimiento.

Si no existe una mesa cercana, aléjate de ventanas y objetos que puedan caer y protege cabeza y cuello con los brazos.

NO USES ASCENSORES.

La electricidad puede interrumpirse, los mecanismos pueden sufrir daños y podrías quedar atrapado.

NO CORRAS HACIA LAS ESCALERAS durante la sacudida.

Espera a que termine el movimiento y evacúa posteriormente si las condiciones lo requieren.

SI ESTÁS EN LA CALLE

Aléjate de edificios, postes eléctricos, cables, árboles grandes, letreros, cristales y cualquier estructura que pueda desprenderse.

Busca un área abierta.

Uno de los peligros más importantes en las ciudades no necesariamente está debajo de nuestros pies.

Está encima de nuestra cabeza.

SI ESTÁS CONDUCIENDO

Reduce gradualmente la velocidad y detén el vehículo en un lugar seguro.

Evita detenerte debajo de puentes, elevados, túneles, cables eléctricos, postes o edificios.

Permanece dentro del vehículo hasta que termine el movimiento, salvo que exista un peligro inmediato.

Después conduce con extrema precaución porque pueden existir grietas, escombros, cables eléctricos o daños en puentes y carreteras.

SI ESTÁS EN LA CAMA

Si no existe un peligro inmediato encima de ti, generalmente es preferible permanecer allí y proteger la cabeza con una almohada antes que comenzar a caminar descalzo entre vidrios y objetos caídos.

Por eso también es recomendable mantener zapatos resistentes y una linterna cerca de la cama.

SI ESTÁS CERCA DEL MAR

Aquí debemos prestar especial atención en República Dominicana.

Si experimentas un terremoto muy fuerte o prolongado estando en una zona costera, especialmente si apenas puedes mantenerte de pie, no debes esperar tranquilamente a recibir un mensaje por WhatsApp para comenzar a pensar qué hacer.

Cuando termine la sacudida, aléjate de la costa y dirígete hacia terrenos elevados siguiendo las rutas oficiales de evacuación, porque un fuerte terremoto submarino puede producir un tsunami.

También son señales naturales de peligro una retirada extraña y repentina del mar o un ruido inusual proveniente del océano.

Nunca te acerques a la playa para “ver si viene el tsunami”.

TERMINÓ EL TEMBLOR: TODAVÍA NO TERMINÓ LA EMERGENCIA

Después de un gran terremoto pueden producirse réplicas.

Algunas pueden ser suficientemente fuertes para terminar de derribar estructuras que quedaron debilitadas.

Por eso no debemos entrar nuevamente en una edificación seriamente dañada hasta que sea evaluada.

Comprueba primero si tú o quienes te rodean están heridos.

Si percibes olor a gas, evita encender fósforos, velas, interruptores eléctricos o cualquier elemento capaz de producir una chispa.

Si observas cables eléctricos caídos, mantente alejado.

Utiliza mensajes de texto cuando las comunicaciones estén congestionadas y reserva las llamadas para situaciones realmente necesarias.

Escucha únicamente información procedente de organismos oficiales y medios confiables.

Después de grandes desastres aparecen inevitablemente audios diciendo:

“un amigo que trabaja en Sismología dijo que viene otro más grande”.

No los difundas.

Las réplicas son normales, pero nadie puede anunciar exactamente cuándo llegará una determinada réplica.

¿Y SI QUEDO ATRAPADO BAJO ESCOMBROS?

No desperdicies energía gritando continuamente.

Si tienes teléfono y existe señal, envía tu ubicación y conserva batería.

Cubre nariz y boca para reducir la inhalación de polvo.

Evita movimientos innecesarios que puedan desplazar escombros.

Utiliza un silbato si dispones de uno.

También puedes golpear periódicamente una tubería, pared u objeto sólido para ayudar a los rescatistas a localizarte.

Grita principalmente cuando escuches equipos de rescate cerca.

LOS EDIFICIOS ALTOS REQUIEREN PLANES PROPIOS

Santo Domingo, Santiago y otras ciudades dominicanas poseen cada vez más torres residenciales y comerciales.

Cada condominio debería conocer:

las rutas de evacuación;

las escaleras disponibles;

el punto exterior de reunión;

cómo asistir a personas con movilidad reducida;

quién verifica cada piso;

cómo se cerrarán sistemas de gas o electricidad cuando sea necesario;

y quién coordinará la emergencia.

Descubrir todo eso después del terremoto es demasiado tarde.

Los simulacros deberían formar parte de la cultura de condominios, escuelas, hoteles, hospitales, empresas y oficinas públicas.

LAS ESCUELAS MERECEN ATENCIÓN ESPECIAL

Un niño correctamente entrenado puede reaccionar mejor que un adulto dominado por el pánico.

Cada escuela debe practicar periódicamente qué hacer durante el movimiento y cómo realizar posteriormente una evacuación ordenada.

Además, padres e hijos deberían acordar previamente algo fundamental:

quién está autorizado a recoger al niño después de una emergencia.

Miles de padres intentando llegar simultáneamente a las escuelas pueden bloquear las calles precisamente cuando ambulancias, bomberos y organismos de rescate necesitan utilizarlas.

¿QUÉ DEBE HACER EL ESTADO DOMINICANO?

Prepararnos individualmente es indispensable, pero la responsabilidad no puede descansar solamente sobre las familias.

República Dominicana necesita fortalecer continuamente:

la aplicación rigurosa de los códigos de construcción;

la inspección de estructuras antiguas;

la evaluación sísmica de escuelas y hospitales;

la preparación de bomberos y organismos de rescate;

los sistemas de comunicaciones de emergencia;

la identificación y señalización de rutas de evacuación por tsunami;

la educación sísmica desde las escuelas;

los simulacros nacionales;

y la planificación de refugios, hospitales y servicios esenciales.

Especial atención merecen hospitales, estaciones de bomberos, centros de comunicaciones y otras instalaciones que deben continuar funcionando precisamente cuando el resto de la ciudad está en emergencia.

El propio reglamento sísmico dominicano clasifica este tipo de instalaciones como esenciales y contempla exigencias especiales para ellas.

NO PODEMOS EVITAR EL TERREMOTO; SÍ PODEMOS EVITAR MUCHAS MUERTES

Esa probablemente sea la conclusión más importante de este análisis.

No podemos detener el movimiento de las placas tectónicas.

No podemos impedir que una falla libere energía.

Y todavía no podemos saber exactamente cuándo sucederá.

Pero podemos decidir cómo construimos.

Podemos reforzar estructuras vulnerables.

Podemos asegurar un armario.

Podemos preparar agua y medicamentos.

Podemos enseñar a nuestros hijos qué hacer.

Podemos practicar una evacuación.

Podemos conocer nuestra ruta hacia una zona elevada si vivimos junto al mar.

Podemos exigir que nuestras escuelas, hospitales, apartamentos y lugares de trabajo posean planes de emergencia.

Y podemos aprender algo tan sencillo como:

AGÁCHATE. CÚBRETE. SUJÉTATE.

El terremoto puede durar segundos.

Nuestra preparación debe comenzar años antes.

República Dominicana no necesita vivir asustada esperando el próximo gran sismo.

Necesita vivir preparada.

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