Santo Domingo, RD Herald. – La más reciente encuesta Gallup volvió a mover con fuerza el panorama político dominicano al confirmar que, aunque el PRM sigue encabezando la simpatía partidaria, el escenario hacia las elecciones de 2028 luce todavía abierto, sin una fuerza con capacidad suficiente para asegurar una victoria en primera vuelta. El estudio, reseñado ampliamente por medios nacionales, refleja un mapa político con liderazgo oficialista, oposición fragmentada pero viva, y una competencia interna intensa dentro de las principales organizaciones.
De acuerdo con el análisis publicado por Diario Libre, la encuesta muestra que ningún partido tiene hoy apoyo suficiente para irse en primera vuelta en 2028, una conclusión que por sí sola explica el fuerte impacto del sondeo en la conversación pública. Esa lectura vuelve a colocar en el centro del debate temas como alianzas, liderazgo opositor, capacidad de retención del voto oficialista y el peso real de los presidenciables que ya empiezan a perfilarse en el horizonte electoral.
En términos de simpatía partidaria, Acento reportó que el PRM aparece en primer lugar con 30.4 %, mientras que Fuerza del Pueblo y el PLD se mantienen prácticamente empatados en torno al 19 %, lo que confirma que la oposición aún no ha resuelto por completo cuál de sus dos grandes bloques logrará consolidarse como principal alternativa frente al oficialismo. Esa distribución convierte la encuesta en una fotografía incómoda para todos: el PRM sigue arriba, pero sin holgura definitiva; la oposición sigue viva, pero sin un liderazgo único claramente consolidado.
Otro elemento que dio fuerza al sondeo fue el retrato interno de los liderazgos presidenciales. Diario Libre destacó que David Collado domina las preferencias dentro del PRM, mientras Leonel Fernández conserva el control interno en Fuerza del Pueblo y el PLD continúa sin resolver del todo su problema de liderazgo. Esa combinación no solo mide simpatías actuales, sino que también anticipa dónde estarán las tensiones más fuertes dentro de cada organización en los próximos meses.
La encuesta también provocó reacciones inmediatas en el oficialismo. El presidente del PRM, José Ignacio Paliza, afirmó que su partido recibió los resultados “con madurez” y resaltó que el presidente Luis Abinader mantiene una valoración positiva cercana al 60 %, cifra que presentó como un dato alentador para el Gobierno. Esa respuesta confirma que el oficialismo no vio el estudio como un golpe, sino como una señal de advertencia y estímulo a la vez: conserva fortaleza, pero necesita corregir áreas sensibles si quiere llegar competitivo y unido a la próxima contienda.
Más allá de los partidos, el sondeo también deja ver malestares que pueden pesar políticamente en los próximos años. Acento subrayó que persisten opiniones divididas sobre la economía y el costo de vida, y que 43.9 % de los consultados describió su situación económica personal como “mala” o “muy mala”, frente a un 30 % que la considera “buena” o “muy buena”. Ese dato es especialmente importante porque, aunque no se traduce automáticamente en voto, sí ayuda a explicar por qué ningún actor político logra todavía despegar con claridad suficiente para dominar el escenario por sí solo.
En conjunto, la encuesta Gallup no solo midió simpatías: reactivó la discusión sobre candidaturas, alianzas, liderazgo opositor, imagen presidencial y humor social. Por eso volvió a mover el tablero político dominicano. Porque confirmó que el oficialismo sigue siendo la principal fuerza, pero también que el juego por 2028 continúa abierto, competitivo y mucho más incierto de lo que algunos quisieran proyectar. Esta última apreciación es una inferencia basada en los resultados reseñados por las fuentes y en las reacciones políticas que generó el estudio.

