Haiti, RDHerald.- En medio de la creciente crisis en Haití, una familia dominicana enfrenta una angustiosa situación. Eustaquio de León Manzueta, víctima de la violencia desatada por bandas armadas, necesita urgentemente ser trasladado a su país natal para recibir atención médica especializada. Su hija ha lanzado un desesperado llamado de auxilio.
Un ataque inesperado en medio del caos haitiano
Eustaquio de León Manzueta, conocido cariñosamente como Manuel, fue brutalmente atacado cuando regresaba a su hogar desde su trabajo. Desconocidos le propinaron varios disparos en la espalda, cuatro de los cuales han comprometido gravemente su salud. Este incidente se suma a la ola de violencia que azota Haití, donde las bandas armadas ejercen un control cada vez mayor, sumiendo al país en el caos y la desesperación.
Desesperación familiar ante la falta de recursos
La hija de Manuel, visiblemente angustiada, ha recurrido a las redes sociales y a los medios de comunicación para solicitar ayuda. En un emotivo video, suplica a las autoridades dominicanas y a personas de buen corazón que se solidaricen con su causa y faciliten el traslado de su padre a República Dominicana. La situación en Haití dificulta enormemente el acceso a atención médica adecuada, y la familia teme por la vida de Manuel si no recibe tratamiento especializado a tiempo.
Un número de teléfono para la esperanza
Con la esperanza de encontrar apoyo, la hija de Eustaquio ha facilitado un número de teléfono para aquellos que deseen colaborar en esta difícil situación: 849-255-8430. Cada gesto de solidaridad, por pequeño que sea, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para este dominicano atrapado en el infierno haitiano.
¿Qué depara el futuro para Eustaquio?
La pronta respuesta a este llamado de auxilio es crucial. El traslado de Eustaquio a República Dominicana no solo le brindaría la oportunidad de recibir la atención médica que necesita desesperadamente, sino que también representaría un acto de humanidad y solidaridad en medio de la crisis. La comunidad dominicana, tanto dentro como fuera del país, tiene la oportunidad de demostrar su apoyo y ayudar a esta familia a superar este difícil momento. El futuro de Eustaquio yace ahora en la generosidad y la empatía de quienes escuchen su historia.