Santo Domingo, RD Herald. – República Dominicana está comenzando a ocupar una posición inesperadamente importante dentro de una de las grandes competencias económicas y tecnológicas del siglo XXI: la búsqueda mundial de minerales críticos y tierras raras.
El Gobierno dominicano y United States firmaron un marco de cooperación destinado a fortalecer las cadenas de suministro, identificar proyectos conjuntos y facilitar financiamiento para la extracción y procesamiento de esos materiales estratégicos.
El acuerdo fue suscrito por el canciller Víctor “Ito” Bisonó y la embajadora estadounidense Leah F. Campos, con participación del ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría.
Las llamadas tierras raras son utilizadas en productos que van desde teléfonos celulares y vehículos eléctricos hasta turbinas, semiconductores, radares y sofisticados sistemas militares.
Su importancia ha aumentado debido a la competencia entre las principales potencias por reducir la dependencia de cadenas de suministro concentradas en pocos países.
Estados Unidos posee actualmente acuerdos semejantes con 27 naciones.
El documento dominico-estadounidense establece una plataforma política y programática, pero no crea por sí mismo obligaciones jurídicas vinculantes ni significa que comenzará inmediatamente la explotación.
Su importancia está en abrir la puerta a inversiones, estudios, procesamiento y financiamiento.
Y Washington no es el único interesado.
El pasado 7 de septiembre, República Dominicana y la European Union acordaron impulsar estudios sobre el potencial de tierras raras, galio y escandio existente en los depósitos de bauxitas kársticas de la Reserva Fiscal Minera Ávila, en Pedernales.
Esto coloca al país frente a una oportunidad, pero también ante un desafío.
Extraer minerales genera ingresos.
Procesarlos, desarrollar tecnología y agregar valor dentro del país puede generar mucho más.
El propio Gobierno sostiene que la estrategia debe garantizar que los recursos produzcan beneficios crecientes para República Dominicana y que su desarrollo se realice bajo criterios ambientales y de sostenibilidad.
En menos de una semana, Estados Unidos y la Unión Europea han colocado oficialmente sus ojos sobre el potencial mineral dominicano.





