Raúl Castro y otros «históricos» de la dictadura cubana se retiran

Junto con Raúl Castro, de 89 años, salieron de la cúpula del PCC otros dirigentes "históricos" como el actual número dos del partido, José Ramón Machado-Ventura (90), y el comandante Ramiro Valdés (88), además de Marino Murillo, considerado el "zar" de las reformas económicas iniciadas hace una década.

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La Habana, RDHerald.- Por el momento, los medios estatales cubanos, únicos con acceso a la cobertura del cónclave, no han precisado quién ha sido designado como segundo secretario del PCC en sustitución de Machado-Ventura. Y la información tampoco se precisa en el listado publicado en la web del PCC.

Militar exyerno de Raúl Castro y jefe de GAESA en la nueva cúpula
Entre los nuevos integrantes del órgano más poderoso del PCC y, por tanto, de Cuba están el primer ministro del país, Manuel Marrero, y Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro y jefe del conglomerado cubano de propiedad militar GAESA que controla los activos económicos más valiosos del país.

Se mantienen en el máximo órgano de dirección del PCC, además de Díaz-Canel, el presidente del Parlamento, Esteban Lazo; el vicemandatario, Salvador Valdés; el viceprimer ministro, Roberto Morales y el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, entre otros.

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En total, el nuevo órgano lo integran 14 dirigentes, tres menos que la composición anterior. Entre ellos hay tres veteranos mayores de 70 años y tres mujeres: la presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, Teresa Amarelle; la científica y directora del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, Marta Ayala, y la primera secretaria del PC en Artemisa, Gladys Martínez.

Los militares están representados por el recién designado ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, general de Ejército Álvaro López Miera; el general de División Lázaro Álvarez Casas y por Rodríguez López-Callejas, quien tiene el grado de general de Brigada.

El nuevo Buró Político fue designado por el Comité Central electo la víspera por los 300 delegados que asisten a la cita en representación de los más de 700.000 militantes, y cuya composición aún no se ha difundido.

Promesas y advertencias
En su discurso de clausura del Congreso, Díaz-Canel anunció que seguirá consultando con Castro las «decisiones estratégicas del futuro de la nación», lo que sugiere que la retirada política del hermano menor de Fidel Castro es solo parcial y seguirá conservando su influencia. Ambos también dejaron claro en sus intervenciones que, pese al relevo generacional, la prioridad es garantizar la continuidad del sistema socialista de partido único y economía centralizada.

También adelantaron que seguirán aplicando las reformas económicas que el propio Castro inició hace más de una década y que contemplan pequeñas aperturas a la iniciativa privada en sectores no estratégicos, manteniendo el monopolio del Estado sobre la producción, el comercio, la educación, la salud y la comunicación.

En el plano económico, el nuevo primer secretario del PCC reconoció los malos resultados en las finanzas del país desde el último Congreso de 2016, de los que culpó al embargo de EE. UU., aunque también a problemas internos como «la ineficiencia e ineficacia del sistema empresarial y el sector presupuestado, el exceso de gasto, la falta de control sobre los recursos y los problemas estructurales».

Así, estableció como metas a alcanzar «la soberanía y seguridad alimentaria, el desarrollo energético e industrial», junto con «la defensa y fortalecimiento institucional como Estado de Derecho». Tanto Díaz-Canel como Castro confiaron en hacer realidad el ideal de «socialismo próspero».

Esta promesa, formulada por Fidel Castro hace seis décadas, se repite mientras Cuba sufre una grave crisis económica, con escasez de casi todos los productos y largas colas para adquirir los pocos bienes disponibles. Además de que gran parte de los comercios han comenzado a dispensar exclusivamente en dólares, una moneda inaccesible para buena parte de la población.

A los opositores, catalogados por las autoridades como mercenarios a sueldo de EE. UU. y más visibles desde que la isla amplió el acceso a internet en 2018, Díaz-Canel dirigió una dura advertencia: «No vamos a permitir que los activistas del caos y el desacato mancillen a la bandera e insulten a las autoridades. Advertimos al lumpen mercenario que la paciencia de este pueblo tiene límites», sentenció.

Mientras se celebraba el VIII Congreso comunista numerosos activistas, artistas y periodistas críticos con el Gobierno denunciaron haber sufrido arrestos domiciliarios por parte de la policía que, aseguraron, les amenazó con encarcelarlos si salían a la calle durante los cuatro días que ha durado el cónclave.

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