Santo Domingo, RD Herald. – Un informe del Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre Haití ha colocado nuevamente bajo atención el tráfico ilegal de armas y municiones entre República Dominicana y el vecino país, después de documentar la presencia de cartuchos vinculados con instituciones de seguridad dominicanas en poder de organizaciones criminales haitianas.
Los hallazgos adquieren especial importancia por la persistencia de la violencia armada en Haití y por las interrogantes que plantean sobre la seguridad de los depósitos militares y policiales, los mecanismos de control de inventarios y las posibles redes de desvío de material.
Uno de los grupos mencionados en las investigaciones es 400 Mawozo, organización criminal que ha operado en diferentes zonas de Haití.
El informe provisional S/2026/241, presentado al Consejo de Seguridad en marzo de este año, contiene resultados de análisis realizados a municiones recuperadas durante 2025.
Los cartuchos que llamaron la atención de los investigadores
Los expertos examinaron una muestra de 89 cartuchos de calibre 5.56 milímetros vinculados con la banda 400 Mawozo.
De ese total, 25 presentaban la marca ERD, correspondiente al Ejército de República Dominicana.
Otros 16 tenían características compatibles con municiones relacionadas con desvíos de existencias policiales dominicanas investigados anteriormente.
En conjunto, 41 de los 89 cartuchos examinados presentaron alguno de esos vínculos.
Las autoridades dominicanas informaron a los investigadores que las municiones marcadas ERD habían sido adquiridas en 2022 a un fabricante colombiano.
Este dato es importante porque permite establecer antecedentes sobre el origen de determinados lotes.
Sin embargo, identificar una marca o un fabricante no permite reconstruir automáticamente toda la cadena de custodia de una munición.
¿Cómo llegaron esas municiones a Haití?
Esta es una de las principales interrogantes que permanecen abiertas.
El informe documenta hallazgos y antecedentes de tráfico ilícito, pero no establece necesariamente una ruta única para todos los cartuchos examinados.
Tampoco significa que la presencia de municiones originalmente destinadas a una institución pública demuestre que esa institución autorizó su entrega a organizaciones criminales.
Las posibilidades que deben investigarse incluyen robos, desvíos ilegales, participación de intermediarios y otras formas de tráfico.
Determinar responsabilidades requiere identificar personas, fechas, movimientos de inventario y operaciones específicas.
Defensa rechaza conclusiones automáticas
El Ministerio de Defensa dominicano respondió que las coincidencias de calibres, marcas o características con material adquirido legalmente por el país no constituyen, por sí solas, pruebas de una transferencia autorizada por las instituciones militares.
La institución también informó que mantiene coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores para responder a los señalamientos presentados ante el Consejo de Seguridad.
Por su parte, el canciller Víctor Ito Bisonó sostuvo que las investigaciones no han determinado con precisión cuándo ni cómo llegaron a Haití todas las municiones mencionadas.
Estas posiciones oficiales no eliminan la necesidad de investigar los hallazgos, pero obligan a distinguir entre la identificación del material y la demostración de responsabilidades individuales o institucionales.
Un oficial dominicano figura entre los antecedentes
Las investigaciones también recogen un caso ocurrido en diciembre de 2025.
En aquella ocasión, un segundo teniente del Ejército dominicano y un ciudadano haitiano fueron detenidos en la provincia San Juan mientras transportaban 1,516 cartuchos de diferentes calibres en una motocicleta.
El proceso judicial relacionado con ese caso continuaba abierto cuando fue elaborado el informe provisional.
Este episodio demuestra que existen antecedentes concretos de investigaciones sobre posibles desvíos y transporte irregular de municiones.
No obstante, cada expediente debe examinarse individualmente y respetando la presunción de inocencia de los imputados.
El tráfico de armas alimenta la violencia haitiana
Las organizaciones criminales que operan en Haití necesitan abastecerse de armas, municiones y otros equipos para mantener sus actividades violentas.
El tráfico ilegal constituye una de las fuentes que permite sostener su capacidad de fuego.
República Dominicana comparte una extensa frontera terrestre con Haití, lo que convierte el control de los movimientos ilícitos en un desafío permanente para las autoridades.
Durante los últimos años se han realizado decomisos de armas y municiones que tenían como destino el territorio haitiano.
En marzo de 2025, por ejemplo, las autoridades interceptaron un cargamento con 36,000 cartuchos y 23 armas de fuego procedente de Miami y destinado a Haití.
Una investigación que exige respuestas
El principal desafío consiste en establecer cómo circula el material ilegal, quiénes participan en su comercialización y qué mecanismos permiten que llegue a las organizaciones criminales.
La identificación de municiones vinculadas con inventarios dominicanos constituye un hallazgo relevante que merece una investigación rigurosa.
También resulta necesario conocer si existen deficiencias en los controles de almacenamiento y distribución.
Mientras las autoridades dominicanas preparan su respuesta institucional, la investigación mantiene abierto un asunto de seguridad nacional y cooperación internacional.
Lo que está documentado es la presencia de determinadas municiones con vínculos dominicanos en Haití. Lo que todavía requiere esclarecimiento es la ruta específica que siguieron y las responsabilidades correspondientes.






