29.8 C
Santo Domingo
lunes, enero 12, 2026
InicioPoliticaAlfredo Pacheco y la sombra genética del viejo PRD

Alfredo Pacheco y la sombra genética del viejo PRD

Date:

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Opinión | RD Herald

En política, la biología no existe, pero la genética partidaria sí. Y en los últimos meses, el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, ha dado señales claras de que la sangre del viejo PRD —conflictivo, confrontacional y públicamente indisciplinado— aún corre por sus venas.

Pacheco, un dirigente curtido en décadas de militancia, parece olvidar con frecuencia que su rol institucional no es el de contrapeso político del presidente, sino el de árbitro del órgano legislativo. Sin embargo, en reiteradas ocasiones ha utilizado el hemiciclo para expresar desacuerdos personales con decisiones del presidente Luis Abinader, como si se tratara de un comité interno de partido y no del Congreso Nacional.

Del disenso legítimo al ruido político

Es válido disentir. Es saludable debatir. Pero hay una línea fina —y peligrosa— entre el disenso responsable y el ruido político que erosiona la institucionalidad. Pacheco ha cruzado esa línea más de una vez.

Sus recientes críticas a las cancelaciones de dirigentes del PRM, acusando al Gobierno de favorecer “oportunistas” y “arribistas”, no solo evidencian un malestar interno, sino una visión patrimonialista del poder, donde el Estado parece confundirse con la militancia partidaria.

Decir públicamente “no lo comprendo” refiriéndose al presidente de la República, advertir que “no se quedará callado” y asumir un tono de advertencia política desde la presidencia de la Cámara Baja, no fortalece al partido ni al Gobierno: los debilita.

El episodio con la primera dama: una señal preocupante

Más revelador aún fue el episodio de julio de 2025, cuando Pacheco arremetió desde el hemiciclo contra la primera dama Raquel Arbaje y las hijas del mandatario, tras la publicación de una carta que advertía sobre el retroceso que implicaría una reforma del Código Penal sin las tres causales.

Que la familia del presidente, como ciudadanas, exprese una posición en un debate nacional no constituye una afrenta al Congreso. Convertir ese gesto en un agravio institucional dice más del temperamento político de quien reacciona que del contenido de la carta.

Ese momento marcó un punto de inflexión: el conflicto dejó de ser político y pasó a ser personal.

El fantasma del PRD

Nada de esto es nuevo para quienes conocen la historia del Partido Revolucionario Dominicano. El PRD fue, durante décadas, un partido brillante en la oposición y caótico en el poder. Las luchas internas, los liderazgos enfrentados, el uso de los espacios institucionales para ventilar conflictos partidarios y la incapacidad de cerrar filas en torno a un proyecto común fueron su sello… y su perdición.

No es casualidad que de esas fracturas naciera el PRM. Sus fundadores entendieron que un partido que se pelea en público está condenado al fracaso, como hoy lo demuestra el estado casi testimonial en que quedó el PRD.

Pacheco, quizás sin proponérselo, reproduce esos mismos vicios: personaliza el poder, dramatiza las decisiones del Ejecutivo y convierte desacuerdos administrativos en conflictos políticos de alto voltaje.

Gobernar no es complacer

El presidente Abinader fue electo para tomar decisiones, no para administrar cuotas internas eternas. Gobernar implica costos. Implica mover fichas. Implica, en ocasiones, incomodar a los propios.

Pretender que cada cambio en el Estado deba pasar por el tamiz de las bases partidarias es desconocer la diferencia entre partido y Gobierno. Esa confusión fue, precisamente, una de las causas del colapso moral y político del viejo PRD.

Una advertencia necesaria

Alfredo Pacheco sigue siendo una figura clave del sistema político dominicano. Pero su mayor desafío hoy no es enfrentar al presidente, sino enfrentar su propio reflejo histórico.

Si el PRM quiere evitar el destino de su antecesor, debe aprender una lección básica de la política moderna:
👉 las diferencias se discuten dentro, la cohesión se proyecta fuera.

De lo contrario, la genética terminará imponiéndose… y la historia, como siempre, no perdona.

Historia Relacionadas

Suscribete

- Recibe notificaciones a tu email

- Full acceso a informacion clasificada

- E ingresa desde 5 diferentes dispositivos

Articulos recientes

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí