Katmandú, RD Herald. – Nepal vuelve a enfrentar una emergencia de grandes proporciones después de que una crecida repentina del río Budhi Gandaki arrasara viviendas, puentes e instalaciones de infraestructura en el distrito montañoso de Gorkha, al norte del país, provocando la desaparición de cinco personas y obligando a las autoridades a evacuar poblaciones amenazadas por el avance de las aguas.
El desastre ocurrió durante el fin de semana del 10 y 11 de octubre de 2026, cuando un deslizamiento de tierra bloqueó temporalmente el cauce del río en las proximidades de la comunidad de Chumnubri.
La acumulación de agua detrás de esa barrera natural terminó liberándose violentamente, produciendo una corriente de lodo, rocas y escombros que descendió por el valle y destruyó estructuras situadas a lo largo de las riberas.
Las imágenes difundidas desde la región muestran la fuerza de una masa de agua marrón que arrastra construcciones y materiales mientras los residentes observan desde terrenos elevados.
Decenas de viviendas destruidas y cinco personas desaparecidas
Los primeros informes de las autoridades de gestión de desastres establecieron que aproximadamente 35 viviendas fueron arrastradas por la corriente.
También resultaron afectados varios puentes, instalaciones de proyectos hidroeléctricos y estructuras de comunicación y suministro eléctrico.
Cinco personas permanecían desaparecidas según los balances iniciales, mientras las autoridades continuaban las labores de búsqueda.
Es importante precisar que, hasta el último reporte consultado, no se habían confirmado fallecimientos provocados por esta nueva inundación.
El número de desaparecidos y los daños materiales podrían modificarse conforme avancen las evaluaciones en las comunidades aisladas.
Un río convertido en una fuerza destructiva
El Budhi Gandaki atraviesa una región de montañas profundas y valles estrechos, donde los deslizamientos pueden bloquear temporalmente los cauces naturales.
Cuando una masa de tierra y rocas obstruye el paso del agua, puede formarse una represa natural.
El peligro aparece cuando la presión del agua acumulada rompe esa barrera y libera repentinamente un enorme volumen río abajo.
Este fenómeno puede producir inundaciones de gran velocidad incluso cuando no se registran lluvias extraordinarias en el lugar donde ocurre la destrucción.
Los especialistas consideran que el deslizamiento fue el desencadenante inmediato de la crecida de octubre, aunque las investigaciones técnicas deberán precisar todos los factores que intervinieron.
Más de 300 personas rescatadas y turistas aislados
Las operaciones de emergencia movilizaron al Ejército, la Policía y organismos de protección civil de Nepal.
Para este lunes 12 de octubre, las autoridades habían informado del rescate de 321 personas, incluidos doce extranjeros.
Más de un centenar de excursionistas extranjeros permanecían aislados en la región de Gorkha después de que las inundaciones destruyeran senderos y puentes utilizados para desplazarse por las montañas.
Algunos turistas aguardaban evacuación, mientras otros intentaban continuar sus recorridos mediante rutas consideradas seguras.
Las autoridades señalaron que los niveles del agua habían comenzado a descender, aunque persistían dificultades para acceder a determinadas comunidades.
La pesadilla de agosto: más de 1,300 muertos y miles de desaparecidos
La nueva inundación ocurre cuando Nepal todavía intenta recuperarse de la catástrofe del 26 de agosto de 2026.
Aquel desastre se produjo en una región próxima a la frontera con China, donde un colapso de hielo, rocas y materiales de montaña desencadenó una enorme corriente que descendió por los valles de los ríos Bhote Koshi y Trishuli.
La avalancha destruyó comunidades, puentes, carreteras e instalaciones hidroeléctricas.
El 31 de agosto, las autoridades reportaban 903 cuerpos recuperados y 4,247 personas desaparecidas.
Entre los desaparecidos figuraban 933 personas relacionadas con proyectos hidroeléctricos, algunas de las cuales podían encontrarse en túneles o instalaciones subterráneas.
Sin embargo, esa cifra no debe interpretarse como la confirmación de que las 933 personas permanecían atrapadas dentro de túneles.
Con el avance de las operaciones, las cifras aumentaron considerablemente.
El 10 de septiembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal informó de 1,377 cuerpos recuperados y 5,130 personas que todavía figuraban como desaparecidas.
Los equipos de rescate continuaban entonces trabajando con asistencia internacional, utilizando maquinaria especializada y equipos técnicos para buscar personas en áreas cubiertas por lodo, rocas y escombros.
Dos catástrofes distintas, un mismo país vulnerable
Aunque ambas emergencias afectaron regiones montañosas de Nepal, sus circunstancias y dimensiones fueron diferentes.
La inundación de agosto estuvo relacionada con un gran colapso de materiales glaciares y de montaña cerca de la frontera con China.
La emergencia de octubre, por su parte, fue desencadenada por un deslizamiento que obstruyó temporalmente el río Budhi Gandaki.
Ambos acontecimientos demuestran los riesgos que enfrentan las poblaciones asentadas en los valles del Himalaya.
La combinación de pendientes pronunciadas, ríos caudalosos, materiales inestables y condiciones climáticas variables puede producir desastres repentinos con escaso tiempo de reacción.
Los especialistas advierten sobre la necesidad de mejorar los sistemas de vigilancia de deslizamientos, la identificación de zonas de riesgo y los mecanismos de evacuación temprana.
El drama de las familias que lo han perdido todo
Más allá de las cifras, la destrucción representa una tragedia humana para las comunidades afectadas.
Muchas familias han perdido viviendas, pertenencias y medios de subsistencia.
La desaparición de puentes y carreteras dificulta el transporte de alimentos, medicamentos y materiales de emergencia.
Los daños en las redes eléctricas y de comunicación también complican el contacto entre las poblaciones aisladas y las autoridades.
En zonas montañosas, donde el acceso depende de pocas vías de comunicación, la reconstrucción puede prolongarse durante meses.
Nepal enfrenta el desafío de reconstruir y prevenir
Las autoridades nepalíes deberán atender simultáneamente las necesidades de los damnificados de octubre y las consecuencias todavía presentes del desastre de agosto.
La reconstrucción de viviendas, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos representa una tarea de enormes dimensiones.
Sin embargo, el desafío va más allá de reparar las estructuras destruidas.
El país necesita fortalecer la vigilancia de sus ríos, estudiar los riesgos asociados a deslizamientos y colapsos glaciares, y desarrollar mecanismos capaces de advertir a las comunidades antes de que una crecida alcance las zonas habitadas.
Mientras continúan los rescates, Nepal enfrenta nuevamente las consecuencias de la extraordinaria fuerza de la naturaleza en una de las regiones montañosas más vulnerables del planeta.






