Brasilia, RD Herald. – Brasil celebra este domingo 4 de octubre de 2026 una de las elecciones presidenciales más polarizadas y trascendentales de los últimos años, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro disputándose el control de la mayor economía de América Latina.
Más de 158.7 millones de brasileños están habilitados para votar en una jornada que comenzó a las 8:00 de la mañana y concluirá a las 5:00 de la tarde, hora de Brasilia.
La elección enfrenta nuevamente dos proyectos políticos profundamente diferentes.
Lula, de 80 años, busca la reelección y aspira a conseguir un cuarto período presidencial, algo sin precedentes en la historia democrática reciente de Brasil.
Frente a él se encuentra Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien intenta heredar electoralmente el movimiento político construido por su padre y devolver a la derecha brasileña al Palacio de Planalto.
LULA LLEGA DELANTE, PERO POR MUY POCO
Las últimas encuestas publicadas antes de la votación dibujaron prácticamente una fotografía de empate.
Uno de los últimos estudios situó a Lula con 45 % de los votos válidos, frente a 42 % para Flávio Bolsonaro. La diferencia se encuentra muy cerca del margen de error del sondeo.
Un agregador de diferentes encuestas colocó a Lula en 40.5 % y a Bolsonaro en 37.2 % en primera vuelta.
Pero el escenario se vuelve todavía más cerrado cuando se proyecta una eventual segunda vuelta: 45.1 % para Lula frente a 44.8 % para Flávio Bolsonaro.
Es decir, tres décimas de diferencia.
Por eso ninguno de los dos bloques políticos puede considerar asegurada la victoria.
LOS DOS YA VOTARON
Flávio Bolsonaro fue uno de los primeros candidatos presidenciales en acudir a las urnas.
Votó poco después de las 8:00 de la mañana en la Escuela Municipal Barão Homem de Mello, en Vila Isabel, Río de Janeiro, acompañado por familiares y dirigentes de su partido., en el área metropolitana de São Paulo.
El mandatario acudió acompañado del vicepresidente Geraldo Alckmin y otros dirigentes de su coalición.
Lula expresó confianza en conseguir por primera vez en sus siete participaciones presidenciales una victoria directamente en primera vuelta.
Flávio Bolsonaro, por su parte, presentó la elección como una oportunidad para producir un cambio de rumbo político en Brasil.
¿PUEDE GANAR ALGUNO HOY MISMO?
Sí.
Para evitar una segunda vuelta, un candidato necesita obtener más de la mitad de los votos válidos, excluyendo blancos y nulos.
Y aquí está precisamente uno de los grandes interrogantes de esta noche.
Las encuestas finales muestran a Lula y Bolsonaro suficientemente fuertes como para mantener abierta la discusión, aunque varios escenarios apuntan hacia una segunda vuelta.
Si ninguno supera el 50 % de los votos válidos, ambos volverán a enfrentarse el domingo 25 de octubre.
LA VOTACIÓN TRANSCURRE CON NORMALIDAD
Hasta primeras horas de la tarde, las autoridades electorales reportaban una jornada mayoritariamente tranquila y normal.
Se registraron algunos inconvenientes provocados por fuertes lluvias y cortes eléctricos en Paraná, pero sin afectar de manera general el proceso nacional.
También fueron sustituidas 421 urnas electrónicas durante las primeras dos horas de votación.
Aunque el número parece elevado, representa apenas alrededor del 0.07 % de las 499,248 máquinas utilizadas en todo Brasil.
Hasta ese momento no había sido necesario recurrir a papeletas de papel.
NO SOLAMENTE SE ELIGE PRESIDENTE
La magnitud de estas elecciones va mucho más allá de Lula y Bolsonaro.
Los brasileños están escogiendo también 27 gobernadores, los integrantes de las legislaturas estatales, los 513 diputados federales y 54 de los 81 senadores del país.
Esto resulta especialmente importante porque el Congreso brasileño ha adquirido cada vez mayor poder sobre el presupuesto y la agenda gubernamental.
Un presidente puede ganar las elecciones y, sin embargo, encontrarse posteriormente con enormes dificultades para gobernar si el Congreso queda dominado por fuerzas adversarias.
SEGURIDAD, ECONOMÍA Y AMAZONÍA ENTRE LOS GRANDES TEMAS
La campaña estuvo marcada por preocupaciones relacionadas con el costo de vida, inflación, endeudamiento de los hogares y seguridad pública.
La criminalidad ha adquirido particular importancia en estados como Bahía y Río de Janeiro.
También existen profundas diferencias entre los candidatos respecto a la protección de la Amazonía, los derechos de las mujeres y la política exterior.
Otro elemento convirtió estas elecciones en un acontecimiento que supera las fronteras brasileñas: la relación con Estados Unidos.
Flávio Bolsonaro mantiene una línea política cercana al presidente estadounidense Donald Trump, mientras Lula ha convertido la defensa de la soberanía brasileña en uno de los argumentos centrales de su campaña frente a lo que su gobierno considera presiones provenientes de Washington.
LAS MUJERES PUEDEN VOLVER A DECIDIR LA ELECCIÓN
Existe además un bloque electoral particularmente importante.
Las mujeres representan aproximadamente 53 % del electorado brasileño y ya desempeñaron un papel decisivo en la ajustadísima victoria de Lula sobre Jair Bolsonaro en 2022.
Ambas campañas dedicaron importantes esfuerzos durante las últimas semanas a conquistar ese voto.
¿CUÁNDO SABREMOS QUIÉN GANÓ?
Aquí Brasil tiene una ventaja importante.
Su sistema electrónico permite realizar el conteo con enorme rapidez.
La divulgación oficial comenzará a las 5:00 p. m. de Brasilia, inmediatamente después del cierre de la votación. En República Dominicana serán las 4:00 de la tarde.
Los resultados irán actualizándose a medida que la Justicia Electoral reciba y procese los boletines de las urnas.
Por eso esta misma tarde podría conocerse si Brasil tendrá presidente electo en primera vuelta o si Lula y Flávio Bolsonaro deberán regresar a las urnas el próximo 25 de octubre.
La importancia regional es enorme.
Brasil no solamente representa la economía más grande de América Latina y una población superior a 200 millones de habitantes. Su orientación política influye en los equilibrios diplomáticos, económicos e ideológicos de todo el continente.
Este domingo los brasileños no están decidiendo únicamente quién ocupará el Palacio de Planalto.
También pueden estar definiendo hacia qué dirección política se moverá buena parte de América Latina durante los próximos años.





