Saná/Riad, RD Herald. – La guerra de Medio Oriente abrió este jueves un escenario capaz de transformar una crisis petrolera en una amenaza mucho mayor contra las principales rutas marítimas del comercio mundial.
Las fuerzas hutíes de Yemen tomaron la histórica ciudad portuaria de Mocha, sobre el mar Rojo, y avanzan hacia posiciones cada vez más próximas al estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, según información recopilada por Reuters.
El movimiento posee enorme importancia geopolítica.
Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las principales puertas utilizadas por barcos que navegan entre Asia y Europa a través del canal de Suez.
Y la ofensiva ocurre precisamente cuando el otro gran cuello de botella energético de la región —el estrecho de Ormuz— está funcionando a una fracción de su capacidad normal debido a la guerra entre United States e Iran.
Mocha cambia el tablero
Los hutíes no se limitaron a ocupar una ciudad.
Su avance les proporciona una posición estratégica sobre la costa del mar Rojo.
Las fuerzas del Gobierno yemení respaldadas por Arabia Saudita han sido empujadas hacia Dhubab, directamente sobre Bab el-Mandeb y frente a la isla de Perim.
Eso acerca nuevamente la guerra a una ruta por la que circulan petróleo, gas, contenedores, alimentos y mercancías destinadas a mercados de todo el planeta.
La ofensiva se produce además después de los ataques hutíes contra ciudades e instalaciones petroleras sauditas que dejaron decenas de heridos y provocaron una respuesta militar de Riad.
Más de 20,000 civiles han tenido que abandonar sus hogares durante los últimos días debido a los combates en Yemen.
Ormuz por un lado; Bab el-Mandeb por el otro
Ahí está la verdadera dimensión de esta noticia.
Irán posee enorme capacidad para afectar el tránsito por Ormuz.
Los hutíes, aliados de Teherán, se acercan ahora a posiciones desde las cuales pueden aumentar la presión sobre Bab el-Mandeb.
Si ambos corredores sufrieran interrupciones importantes simultáneamente, las consecuencias podrían alcanzar rápidamente al comercio internacional.
Muchos barcos tendrían que evitar el mar Rojo y navegar alrededor del cabo de Buena Esperanza, en África, aumentando días de viaje, consumo de combustible, costos de seguros y precios de los fletes.
El petróleo Brent permanece por encima de US$100 por barril, después de que los ataques entre Estados Unidos e Irán redujeran el flujo petrolero por Ormuz desde niveles de hasta nueve millones de barriles diarios a aproximadamente dos millones.
Para República Dominicana, el problema no es lejano.
Cada incremento en petróleo, fletes y seguros termina aumentando el costo de importar combustibles y mercancías.
La guerra ya puso una mano sobre Ormuz. El avance hutí hacia Bab el-Mandeb amenaza con colocar la otra sobre el mar Rojo. Y entre ambos pasos navega una parte fundamental del comercio mundial.





