Bogotá, RD Herald. – Colombia amaneció este lunes entre funerales, ceremonias religiosas y comunidades que intentan comprender la dimensión de lo perdido una semana después del terremoto de magnitud 7.4 que devastó amplias zonas del occidente del país.
Imágenes difundidas este lunes por Reuters muestran a familiares participando en misas y funerales celebrados durante el domingo 16 de agosto, mientras el país pasa gradualmente de la búsqueda desesperada de sobrevivientes al duelo por las víctimas y al enorme desafío de la reconstrucción.
El terremoto destruyó viviendas, escuelas, hospitales e infraestructura en varias ciudades y comunidades rurales, especialmente en Cali, Pereira y sectores próximos al epicentro.
El presidente Abelardo de la Espriella anunció anteriormente la creación de un fondo especial de reconstrucción, destinado a recuperar las zonas afectadas y asistir a las familias que perdieron sus hogares.
Ahora comienza probablemente la parte más larga de la tragedia.
Rescatar personas puede tomar días.
Reconstruir ciudades y vidas puede tomar años.
Miles de familias necesitarán vivienda, atención médica, empleo, apoyo psicológico y reconstrucción de escuelas y servicios básicos.
La emergencia colombiana también deja una advertencia para toda América Latina y especialmente para países sísmicamente activos como República Dominicana: los grandes terremotos no pueden predecirse con precisión, pero sus consecuencias sí pueden reducirse mediante preparación, construcción adecuada y sistemas eficientes de respuesta.

