Santo Domingo, RD Herald. – Las autoridades dominicanas han reforzado su ofensiva contra el tráfico y la tenencia ilegal de especies silvestres, una estrategia que ha provocado un aumento significativo en la cantidad de animales decomisados y trasladados al Parque Zoológico Nacional, donde reciben atención veterinaria especializada antes de ser rehabilitados o reubicados.
Según datos ofrecidos por las autoridades ambientales, durante el último año fueron confiscados 188 animales, una cifra muy superior a los 30 ejemplares incautados en 2023. El incremento refleja el fortalecimiento de los operativos contra el comercio ilegal de fauna, considerado una amenaza para la biodiversidad del país.
Entre las especies más rescatadas figuran flamencos, reptiles, aves exóticas, caimanes, serpientes y otros animales que eran mantenidos como mascotas o utilizados con fines comerciales sin los permisos correspondientes. Muchos llegan en condiciones de salud delicadas debido a la alimentación inadecuada y al cautiverio en espacios no aptos para su desarrollo.
Veterinarios y especialistas del Parque Zoológico Nacional trabajan en la recuperación física de estos ejemplares mediante tratamientos médicos, alimentación especializada y programas de rehabilitación. Cuando las condiciones lo permiten, los animales son devueltos a su hábitat natural; en otros casos permanecen bajo cuidado permanente o son trasladados a instituciones autorizadas.
Las autoridades ambientales explicaron que el tráfico de especies continúa siendo un negocio ilegal altamente rentable que pone en riesgo la supervivencia de numerosos animales, además de representar un peligro sanitario y ecológico. Por esa razón, además de los decomisos, se desarrollan campañas educativas para concienciar a la población sobre la importancia de proteger la fauna silvestre.
El zoológico dominicano también se prepara para colaborar con otras jurisdicciones del Caribe mediante acuerdos de cooperación destinados a recibir ejemplares confiscados en operaciones internacionales, fortaleciendo así su papel como centro regional de conservación y rescate de vida silvestre.
Especialistas consideran que el incremento de los decomisos demuestra una mayor capacidad operativa de las autoridades, pero también evidencia que el comercio ilegal de especies continúa siendo un desafío importante que requiere vigilancia permanente, cooperación internacional y una mayor participación ciudadana.
La protección de la biodiversidad se ha convertido en una prioridad para las autoridades ambientales, que reiteran el llamado a denunciar cualquier actividad relacionada con la captura, venta o tenencia ilegal de animales silvestres, recordando que estas prácticas están sancionadas por la legislación dominicana.

