Lima, Perú, RD Herald. – La segunda vuelta presidencial de Perú se mantiene en un escenario de máxima tensión electoral, luego de que el conteo colocara al candidato Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con una estrechísima ventaja sobre Keiko Fujimori, de Fuerza Popular.
De acuerdo con el tablero de seguimiento electoral compartido, con 95.963 % de las actas procesadas, Sánchez registra 50.056 % de los votos, frente al 49.944 % obtenido por Fujimori. La diferencia entre ambos es de apenas 19,771 votos, en una contienda que se define prácticamente voto a voto.
El reporte muestra a Roberto Sánchez con 8,910,381 votos contabilizados, mientras Keiko Fujimori alcanza 8,890,610 sufragios. El total contabilizado supera los 17.8 millones de votos válidos, dentro de un padrón electoral estimado en 27.3 millones de ciudadanos habilitados.

La estrechez del resultado mantiene en vilo al país, debido a que aún queda un tramo de actas por procesar y cualquier variación en el voto pendiente podría modificar el desenlace. En este tipo de escenario, las actas observadas, los votos del exterior y las zonas pendientes de conteo pueden adquirir un peso decisivo.
La evolución del conteo refleja además un giro importante. Keiko Fujimori había mostrado ventaja en etapas previas del escrutinio, pero Sánchez fue reduciendo la distancia hasta colocarse ligeramente por delante, lo que confirma el alto nivel de polarización y fragmentación del electorado peruano.
El país llega a esta definición en medio de un clima político marcado por años de inestabilidad institucional, sucesivos cambios presidenciales, tensiones entre el Ejecutivo y el Congreso, y una ciudadanía dividida entre dos propuestas muy distintas de gobierno.
Para Fujimori, esta elección representa una nueva oportunidad de llegar a la presidencia tras varios intentos anteriores. Para Sánchez, el avance en el conteo lo coloca ante la posibilidad de convertirse en el nuevo jefe de Estado con una ventaja mínima que todavía debe consolidarse.
Por ahora, el mensaje principal es prudencia. Con una diferencia inferior a 20 mil votos y más del 95 % de las actas procesadas, Perú todavía no tiene una definición irreversible. La atención está puesta en cada actualización del conteo oficial y en la forma en que se resuelvan las actas restantes.
La elección peruana se ha convertido en una de las más reñidas de América Latina en los últimos años. El próximo presidente podría ser decidido por un margen tan estrecho que cada mesa, cada acta y cada voto pendiente pueden terminar siendo determinantes.

