Bogotá, Colombia, RD Herald. – El abogado y candidato de derecha Abelardo de la Espriella se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia al obtener 43.74 % de los votos, equivalentes a 10,361,499 sufragios, según los resultados divulgados tras la jornada electoral.
Aunque logró colocarse en el primer lugar, De la Espriella no alcanzó el 50 % más uno de los votos válidos, por lo que el nuevo presidente de Colombia deberá definirse en una segunda vuelta, prevista para el próximo 21 de junio.
En el segundo puesto quedó el senador izquierdista Iván Cepeda, quien avanzó también al balotaje luego de consolidarse como el otro gran bloque de apoyo en una elección marcada por una fuerte polarización política.
La victoria parcial de De la Espriella representa un giro importante en el panorama electoral colombiano, ya que el candidato llegó como una figura de discurso duro en materia de seguridad, crítica frontal a la izquierda y promesa de mano dura contra el crimen y los grupos armados.
Durante su campaña, el aspirante planteó propuestas orientadas a reforzar las fuerzas militares, endurecer la política penitenciaria, atraer inversión y desmontar parte del enfoque de “paz total” impulsado por el presidente Gustavo Petro. Ese mensaje conectó con sectores preocupados por la inseguridad, la violencia y el desgaste del actual clima político del país.
La jornada también confirmó la profunda división del electorado colombiano. De un lado, De la Espriella capitalizó el voto conservador, de derecha y antisistema; del otro, Cepeda mantuvo una base sólida entre votantes de izquierda y sectores que respaldan reformas sociales y una salida negociada a varios conflictos internos.
Con los resultados de la primera vuelta, la campaña entra ahora en una etapa decisiva. Ambos candidatos buscarán conquistar a los votantes de las fuerzas que quedaron fuera de competencia, en una disputa que se perfila intensa y altamente polarizada.
La segunda vuelta del 21 de junio definirá quién sucederá a Gustavo Petro en la Casa de Nariño, en un contexto de tensión política, desafíos de seguridad, presión económica y expectativas de cambio entre millones de colombianos.

