La Habana, Cuba, RD Herald. – Cuba vive este viernes otra jornada crítica de apagones, en medio de una crisis energética que mantiene a millones de personas con largas horas sin electricidad y que ya es considerada una de las más graves de la historia reciente de la isla.
De acuerdo con la Unión Eléctrica de Cuba, el país sufrió afectaciones por déficit de generación durante las 24 horas del día anterior y continuó con cortes durante toda la madrugada. La máxima afectación registrada fue de 1,890 megavatios a las 10:00 de la noche, superior a lo planificado por la salida de emergencia de unidades en las termoeléctricas de Santa Cruz y Renté.
Para este viernes 29 de mayo, la empresa estatal informó que a las 6:00 de la mañana la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional era de apenas 1,400 megavatios, frente a una demanda de 2,770 megavatios, con 1,375 megavatios afectados. Para el horario de máxima demanda, la UNE pronosticó una disponibilidad de 1,400 megavatios y una demanda máxima de 3,200, lo que dejaría un déficit de 1,800 megavatios y una afectación estimada de 1,830 megavatios.
El panorama confirma el deterioro sostenido del sistema eléctrico cubano, golpeado por averías, mantenimientos, limitaciones en la generación térmica y escasez de combustible. Según la UNE, este viernes permanecen averiadas unidades de las termoeléctricas Lidio Ramón Pérez y Antonio Maceo, mientras otras unidades en Mariel, Renté y Nuevitas se encuentran en mantenimiento. Además, las limitaciones en la generación térmica mantienen fuera de servicio unos 460 megavatios.
Aunque el país ha incorporado parques solares fotovoltaicos, su aporte todavía no compensa el colapso de la generación tradicional. La propia Unión Eléctrica informó que los 54 nuevos parques solares produjeron 3,365 MWh en la jornada previa, con una potencia máxima de 526 megavatios en horario diurno. Sin embargo, el mayor problema ocurre en la noche, cuando cae la generación solar y aumenta la demanda residencial.
La crisis no es nueva, pero se ha profundizado durante 2026. El pasado 14 de mayo, Cuba marcó un récord reciente de apagones, con hasta un 70 % del país simultáneamente sin corriente, según reportó Diario Libre citando informaciones de EFE. En ese momento, el propio Gobierno cubano reconoció que la situación del sistema era “crítica”, con apagones en La Habana que superaban las 22 horas diarias y cortes de hasta dos días consecutivos en algunas provincias.
La situación ha provocado creciente desesperación social. La falta de electricidad afecta el suministro de agua, la conservación de alimentos, el transporte, los servicios médicos, la actividad económica y la vida diaria de la población. En los últimos meses también se han registrado protestas en sectores de La Habana y otras zonas del país por la falta de luz, alimentos y condiciones básicas.
El deterioro del sistema energético se suma a una crisis económica más amplia, marcada por escasez de combustible, inflación, falta de divisas, caída de suministros externos y una infraestructura eléctrica envejecida. Analistas citados por medios internacionales han advertido que aun con alivios externos, Cuba necesitaría miles de millones de dólares para recuperar completamente su sistema eléctrico.
Mientras tanto, la población sigue viviendo entre apagones prolongados y breves “alumbrones”, como muchos cubanos llaman irónicamente a los cortos períodos en que regresa la electricidad antes de un nuevo corte.
La jornada de este viernes confirma que la crisis energética cubana ya no es un problema temporal, sino una emergencia estructural que golpea directamente la vida cotidiana de millones de personas.

