Puerto Príncipe, Haití, RD Herald. Miles de haitianos salieron este lunes 18 de mayo a las calles de Puerto Príncipe para exigir el restablecimiento de la paz en un país golpeado por años de violencia armada, control territorial de pandillas, desplazamientos masivos y crisis humanitaria.
La marcha fue organizada por pastores evangélicos, entre ellos Marco Zidor y Mackenson Dorilas, en el marco de la celebración del Día de la Bandera y de la Universidad. Durante la movilización, participantes vestidos de blanco caminaron con banderas, pancartas y biblias, en una demostración de rechazo a la inseguridad que afecta la vida diaria de la población haitiana.
Los manifestantes reclamaron la reapertura de las carreteras nacionales, muchas de las cuales permanecen bloqueadas o inutilizables por la presencia de grupos armados. Algunos ciudadanos denunciaron que la falta de seguridad los obliga a viajar en barcos para llegar a distintas provincias, encareciendo y dificultando los desplazamientos internos.
Entre los reclamos más repetidos estuvo la imposibilidad de llevar una vida normal. Manifestantes denunciaron que la violencia afecta el acceso a alimentos, la educación, el transporte y la convivencia cotidiana. “Queremos paz” fue uno de los mensajes centrales de la protesta.
La movilización también expresó frustración frente a la respuesta del Estado haitiano y de las fuerzas internacionales desplegadas para enfrentar a las pandillas. Uno de los participantes criticó que, pese a la presencia extranjera, los grupos armados continúan expandiendo su control sobre nuevos territorios.
La protesta ocurre en medio de una crisis de seguridad cada vez más profunda. En Cité Soleil, uno de los sectores más golpeados de la capital, residentes también han reclamado protección tras nuevos hechos de violencia que obligaron a cientos de personas a abandonar sus hogares. AP reportó que la violencia reciente provocó evacuaciones hospitalarias y dejó a familias durmiendo en las calles.
Según datos citados por AP, la violencia de las pandillas ha desplazado a más de 1.4 millones de personas en Haití, mientras que la capital sigue bajo fuerte presión de grupos armados dedicados a secuestros, saqueos, agresiones sexuales y control de comunidades.
La marcha de este lunes refleja el cansancio de una población que exige algo básico: poder circular, estudiar, trabajar, comer y vivir sin miedo. En medio de la incertidumbre política y la crisis humanitaria, el reclamo de paz se convierte en una exigencia nacional para recuperar la normalidad en Haití.

