Santo Domingo, RD Herald. – Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el papa León XIV han provocado una ola de indignación entre sectores católicos y religiosos, luego de que el mandatario calificara al pontífice de “débil frente al crimen” y “terrible para la política exterior”, en un enfrentamiento público tan inusual como explosivo entre la Casa Blanca y el Vaticano.
La controversia estalló después de que León XIV, el primer papa nacido en Estados Unidos, criticara con firmeza la guerra contra Irán y reiterara su defensa de la paz, el diálogo y el multilateralismo. En respuesta, Trump arremetió contra el líder de la Iglesia católica en su red Truth Social y luego alimentó aún más la polémica al publicar una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparecía con una representación similar a la de Jesús, lo que fue visto por numerosos creyentes como una provocación y un gesto blasfemo.
La reacción no tardó en llegar desde distintos sectores del catolicismo. El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijo sentirse consternado por los comentarios del mandatario y subrayó que el papa no es un rival político, sino el Vicario de Cristo. A ese rechazo se sumaron otras voces conservadoras y fieles católicos, mientras Associated Press reportó malestar a lo largo de un amplio espectro del mundo católico estadounidense, incluso entre obispos de tendencia conservadora.
El descontento también se extendió fuera de Estados Unidos. En Italia, la primera ministra Giorgia Meloni, considerada hasta ahora una de las aliadas europeas más cercanas a Trump, calificó de “inaceptable” el ataque contra el pontífice. Otros dirigentes italianos también cerraron filas en defensa del papa, reflejando el peso simbólico y moral que conserva la figura papal en el mundo católico.
León XIV, por su parte, respondió sin elevar el tono político. Durante el vuelo hacia Argelia, afirmó que no teme a la administración Trump, dejó claro que no se considera un político y sostuvo que seguirá hablando con firmeza contra la guerra, en defensa de la paz y de la dignidad humana. El pontífice insistió en que su mensaje nace del Evangelio y no de una confrontación partidista.
El choque ha abierto una nueva fractura entre Trump y comunidades religiosas que tradicionalmente le han respaldado, en momentos en que el conflicto internacional sigue tensando el debate político y moral en Estados Unidos. Para muchos observadores, el episodio marca uno de los ataques más directos y públicos de un presidente estadounidense contra un papa en tiempos modernos, con repercusiones que podrían ir más allá del terreno religioso.

